El pescado fresco, ya sea de río o descongelado, a menudo trae consigo un olor peculiar que puede arruinar la experiencia culinaria. Si bien el limón es el aliado tradicional, usarlo para cada plato puede ser poco práctico y costoso. ¡Pero hay una solución simple que transformará tu cocina!

Hemos descubierto una sal cítrica casera, una maravilla culinaria que neutraliza olores desagradables y aporta una vibrante nota cítrica a tus comidas. Verás que su preparación es increíblemente rápida y su conservación, sorprendentemente duradera. Ya no dependerás de métodos complicados; esta maravilla funciona no solo para pescados, sino también para aves y hasta para dar un toque especial a tus hamburguesas vegetarianas.

El secreto de una sazón perfecta: solo dos ingredientes

Para crear esta alquimia de sabor, solo necesitas dos componentes: 120 gramos de sal de mesa común y un limón fresco. ¡Es así de sencillo! Este dúo minimalista resultará en una especia mucho más potente y aromática que muchas opciones que encuentras en supermercados. Además, esta sal cítrica se casa a la perfección con otras hierbas y especias como el romero o el tomillo, demostrando su asombrosa versatilidad.

Preparación: paso a paso hacia el sabor

El proceso comienza con la preparación del limón. Lávalo a consciencia y sécalo bien. Luego, con la parte fina de un rallador, extrae la ralladura; aquí reside la mayor concentración de aceites esenciales y el perfume que buscas. A continuación, exprime el jugo del limón restante.

En un recipiente de vidrio apto para horno, vierte toda la sal. Incorpora la ralladura de limón y, finalmente, añade el jugo recién exprimido. Mezcla todo con esmero hasta que la ralladura se distribuya uniformemente y la sal absorba el jugo. Notarás que la mezcla se vuelve húmeda y algo grumosa, ¡es la señal de que el proceso está en marcha!

Sal cítrica casera: la receta de 5 minutos que reemplaza al limón - image 1

El toque final en tu horno

Precalienta tu horno a 190°C. Una vez que la sal haya absorbido bien el jugo, introduce el recipiente. El secado suele tomar entre 10 y 20 minutos, aunque esto puede variar según tu horno. Es crucial vigilarla de cerca para evitar que se dore en exceso, lo que podría aportar un amargor indeseado. Si es necesario, puedes dividir el secado en tandas cortas.

Cuando la mayor parte de la humedad se haya evaporado, transfiere la sal a una bandeja forrada con papel de horno para el secado final. Incluso puedes apagar el horno y dejar la bandeja dentro con la puerta entreabierta; el calor residual será suficiente para completar la tarea. El resultado debe ser una sal seca, suelta y con un intenso aroma cítrico.

Conservación y usos infinitos

Guarda tu sal cítrica en un recipiente de vidrio con tapa hermética, en un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar directa. Así, conservará sus propiedades por mucho tiempo. Úsala para marinar pescado antes de freírlo o asarlo, agrégala a la mezcla de tus hamburguesas de pescado, o espolvoréala sobre un pollo antes de cocinarlo. Verás cómo elimina la nota a tierra del pescado de río o disimula las consecuencias de una mala refrigeración, aportando al mismo tiempo un toque fresco y cítrico inconfundible.

¿Te animas a probar esta sencilla receta que promete elevar el sabor de tus platos? ¡Cuéntanos en los comentarios qué te parece!