Muchos creen que el estado se hará cargo de todos al llegar a cierta edad, pero la realidad del sistema de pensiones es mucho más estricta con quienes no cumplen con los años mínimos cotizados. Si piensas que recibirás una parte proporcional de tu pensión tras unos pocos años de trabajo, es probable que la cifra te deje helado. En el sistema español, si has cotizado menos de 10 años, la cantidad que recibirás será cero.
La ley es clara: además de alcanzar la edad de jubilación, es indispensable haber acumulado un número determinado de años de cotización al seguro de desempleo. Esto significa que las contribuciones que hiciste en ese corto periodo tienen un destino final muy distinto al que imaginas.
Las condiciones: un camino sin desvíos
Para tener derecho a una pensión contributiva de jubilación en España, debes cumplir dos requisitos fundamentales, ambos presentes al mismo tiempo.
Edad de jubilación: el primer escalón
La edad legal para la jubilación varía según tu año de nacimiento y tu historial laboral. Generalmente, para quienes nacieron a partir de 1960, la edad se va incrementando progresivamente hasta alcanzar los 67 años. Sin embargo, para aquellos que han cotizado un número considerable de años (actualmente, 37 años y 9 meses o más para 2024), es posible jubilarse a los 65 años.
Años cotizados: la clave de la cuantía
Este es el punto crítico para quienes solo han trabajado por un corto periodo. La ley exige un mínimo de años cotizados para acceder a la pensión contributiva. Si no alcanzas este mínimo, la puerta a esa pensión se cierra.
Para 2024, el mínimo de años cotizados para acceder a una pensión contributiva es de 15 años. De estos, al menos 2 años deben estar comprendidos dentro de los 15 años inmediatamente anteriores a la jubilación. El cálculo exacto de la pensión depende de las bases de cotización de los últimos 25 años, pero el primer obstáculo es precisamente alcanzar esos 15 años.Sin pensión: el camino de las ayudas sociales
Si al no haber cotizado lo suficiente intentas solicitar una pensión y te es denegada, el estado no te abandona por completo, pero el apoyo proviene de otra rama: la asistencia social. Esto significa que tu acceso a ayudas económicas cambiaría drásticamente.

En lugar de recibir una pensión basada en tu historial laboral, pasarías a ser candidato para prestaciones no contributivas. Estas ayudas están diseñadas para personas en situación de necesidad económica, independientemente de sus años de cotización. La cuantía de estas ayudas se basa en el umbral de pobreza y en las necesidades básicas, no en tu salario previo.
Para que te hagas una idea: las pensiones no contributivas de jubilación en 2024 rondan los 500 euros mensuales, aunque esto puede variar según la comunidad autónoma y si compartes vivienda. Es una cifra que, si bien ayuda, está muy lejos de ser un reemplazo confortable de una pensión contributiva.
Trabajo "en negro": un riesgo que no compensa
Si te encuentras en una situación donde has trabajado con contratos irregulares o "en negro", debes ser consciente de las consecuencias. Aunque recibas más dinero en mano en ese momento, la falta de cotizaciones oficiales significa que ese tiempo no cuenta para tu futura pensión.
Trabajar "en negro" te priva de derechos fundamentales, como las vacaciones pagadas, la protección por desempleo y, lo más importante para la vejez, la acumulación de años para tu pensión.
Para aquellos que se acercan a la edad de jubilación sin completar los 15 años cotizados, las opciones se reducen a seguir trabajando para alcanzar el mínimo o aceptar la vida bajo el paraguas de la asistencia social. La cifra que podrías recibir si no has cotizado lo suficiente te sorprenderá, porque en términos de pensión contributiva, será cero.
¿Has vivido una situación similar o conoces a alguien que no haya alcanzado los años mínimos para la pensión? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios!