¿Te ha pasado que añades sal y sigues sintiendo que a tus comidas les falta algo, a pesar de haber puesto varias cucharadas? No te culpes, el problema podría estar en la sal que eliges. Con tantas opciones en el supermercado, puede ser confuso. Pero hay una razón clave por la que tus platos pueden parecer sosos y te lo revelaré después de probar cinco tipos de sal comunes.
La sal es el potenciador de sabor por excelencia en cualquier cocina. Parece un producto simple, pero la realidad es mucho más compleja. Las diferentes sales se disuelven de manera distinta, tienen niveles de salinidad variados e incluso afectan tu salud de formas diversas. Hoy vamos a desglosar el surtido para entender por qué, a veces, parece que echas sal sin fin y el resultado es siempre el mismo: la insipidez.
Descubriendo las Sales: ¿Cuál es la Mejor Opción?
He probado cinco tipos de sal que puedes encontrar fácilmente en cualquier tienda, desde la más básica hasta algunas más exóticas. Mi objetivo era descubrir si realmente hay una diferencia notable y, sobre todo, por qué a veces no logramos el punto de sal deseado.
1. Sal de Roca Común
La sal de roca, o sal de mesa, es la opción más procesada y popular. Su sabor es directo y marcadamente salino. Es ideal para la conservación de alimentos y para añadir al agua al cocer pasta o patatas, donde buscas un sabor constante y potente.
2. Sal Marina
Obtenida por la evaporación del agua de mar, esta sal contiene trazas naturales de yodo y magnesio. Su calidad suele ser superior a la sal de mesa y es muy versátil, sirviendo para prácticamente cualquier plato, desde un simple filete hasta guisos elaborados.
3. Sal Rosa del Himalaya
Considerada una de las sales más puras del mundo, la sal rosa es un tipo de sal no refinada, rica en hierro, lo que le da su característico color. Los expertos la elogian por sus beneficios para la salud. Por su delicadeza, es perfecta como toque final en ensaladas y platos ya cocinados.

4. Sal Yodada
Es básicamente sal de mesa a la que se le ha añadido yoduro de potasio. Es excelente para la salud de la tiroides, pero tiene un aroma particular. Ojo: el yodo se evapora con el calor, por lo que su beneficio principal se pierde en la cocina. Es mejor reservarla para platos fríos.
5. Sal Marina "Extra" (Molido Fino)
Este es un molido muy fino de sal marina. Se disuelve casi al instante, lo que la hace perfecta para repostería, salsas o cualquier preparación donde necesites que la sal se integre rápidamente sin dejar grumos.
El Secreto Detrás de los Platos Insípidos
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Después de probar estas sales, noté algo crucial. El problema de por qué muchas veces tus platos quedan sosos no está tanto en la sal en sí, sino en lo que se mezcla con ella. Muchas de estas sales, especialmente las más "premium" o las que vienen con una presentación cuidada, a menudo contienen una gran cantidad de especias y otros aditivos.
¿El resultado? Estás añadiendo volumen a tu plato, creyendo que añades sal, pero en realidad, estás añadiendo una mezcla donde la proporción de sal pura es mucho menor de lo que piensas. Es como si el sabor salado se diluyera entre tantas otras notas aromáticas. Esto explica por qué puedes echar tres cucharadas y seguir sintiendo que falta sazón. Se está robando el protagonismo la sal.
Mi consejo práctico: Siempre revisa la etiqueta. Si ves una larga lista de ingredientes además de "cloruro de sodio", ten cuidado. Las sales más directas, como la sal de roca o la sal marina de buena calidad sin añadidos, te darán un control más preciso sobre el punto de sal de tus platos.
Ahora me gustaría saber tu experiencia. ¿Alguna vez te ha pasado esto? ¿Qué tipo de sal sueles usar y por qué?