Comprare dátiles pensando que son una alternativa saludable a los dulces es una práctica común. Sin embargo, lo que a menudo compramos bajo la apariencia de un manjar nutritivo puede ser un producto que no solo no aporta beneficios, sino que puede llegar a ser perjudicial. Los fabricantes buscan que estas frutas parezcan más pesadas, dulces y brillantes, recurriendo a trucos poco honestos. ¿Cómo evitar caer en la trampa de los vendedores? En mi experiencia, un simple experimento en casa lo revela todo.
El sencillo test del agua caliente
Para este experimento casero, solo necesitas dátiles y agua caliente. El resultado de la verificación es inmediato. Sigue estos pasos: toma un dátil y déjalo caer en un vaso transparente con agua caliente. Observa la reacción con atención.
Detectando las señales de alerta
Si en la superficie del agua aparecen manchas aceitosas o se forma una película turbia y grasa, es una señal clara de que no estás ante el mejor producto. Esta reacción indica que los dátiles han sido procesados con grasas vegetales baratas, glicerina o incluso parafina. El propósito de estos tratamientos es evitar que las frutas se peguen y mantener una apariencia atractiva durante meses.

Un producto que reacciona así no puede ser considerado saludable, ya que contiene sustancias que no son aptas para el consumo. En mi práctica, he visto cómo esta prueba simple ha salvado a muchas personas de consumir dátiles de baja calidad.
¿Cómo identificar dátiles de calidad?
Un dátil de calidad debe tener un aspecto mate y arrugado. Una piel brillante es una fuerte indicación de que el producto ha sido tratado. Las frutas genuinas se secan de forma natural, lo que resulta en una piel generalmente intacta, sin grietas o descamaciones visibles.
Si la piel se desprende fácilmente en láminas, significa que el fruto seco ha sido deshidratado a altas temperaturas. Este proceso le resta la mayor parte de su valor nutricional. Puede ser un postre aceptable, pero no una fuente de vitaminas.
Secretos de los dátiles con hueso
- Los dátiles con hueso son, por lo general, la mejor opción.
- Tienen menos contacto con las manos de los manipuladores, siendo así menos vulnerables a las bacterias.
- Busca frutas que no estén pegadas en una masa compacta.
- Un producto de calidad se siente suelto, tierno al tacto, pero no duro como una piedra.
- Si el dátil conserva su pedúnculo, las probabilidades de que polvo o larvas de insectos hayan entrado en su interior son significativamente menores.
En mi última visita al mercado local, noté cómo muchos consumidores se dejaban llevar por los dátiles brillantes y grandes, sin considerar estas sencillas señales. La próxima vez que vayas de compras, recuerda este consejo. ¿Has probado alguna vez a hacer esta prueba con los dátiles que compras?