Comprar carne en el mercado puede ser una lotería. Detrás de ese corte rojo y apetitoso, a veces se esconde un producto tratado con retenedores de agua para aumentar su peso o con colorantes para simular la frescura. Evita pagar por agua y químicos con una prueba sencilla que solo te tomará un minuto.

El truco de la servilleta: tu detector de calidad

Todo lo que necesitas es una servilleta de papel blanca. Elige el trozo de carne que te interesa y presiona firmemente una servilleta limpia contra él durante unos 5-10 segundos. Luego, observa la marca que deja.

Interpretando los resultados

Presta mucha atención a la mancha en la servilleta:

  • Una mancha húmeda, pero casi incolora o con un ligero tono rosado del jugo natural de la carne, indica que es un producto de buena calidad.
  • Si la servilleta muestra una marca roja, nítida y brillante, es señal de que la carne ha sido tratada con colorantes alimentarios. Están intentando hacer pasar por fresca carne que podría ser incluso peligrosa.

Por qué los carniceros miran tu servilleta antes de venderte carne barata - image 1

Más allá del color: la textura lo dice todo

Además del color, fíjate en la pegajosidad de la carne. Si la servilleta se despega fácilmente, genial. Pero si el papel se adhiere a las fibras y se rasga al intentar retirarlo, es que ha comenzado a formarse una mucosidad bacteriana en la superficie. En este caso, abstente de comprarla.

La carne pegajosa es carne en mal estado, aunque no desprenda un olor desagradable. El olor, a veces, se puede disimular con soluciones de vinagre, pero la calidad ya está comprometida.

Para llevar a casa

La próxima vez que vayas a comprar carne, recuerda este sencillo truco. Una servilleta blanca puede ser tu mejor aliada para asegurarte de que llevas a casa un producto fresco y de calidad, sin trucos.

¿Te ha pasado alguna vez que te han vendido carne que no era lo que parecía? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!