¿Alguna vez has pensado por qué en algunas cocinas de restaurantes, justo antes de servir, meten los platos al congelador? Si bien solemos asociar la comida con el calor, hay platos que no necesariamente queremos consumir "recién salidos del horno". Lo que descubrí en uno de esos lugares me sorprendió, y ahora es un truco que aplico en mi propia cocina a diario.
Imagina llegar a casa hambriento y que tu plato favorito, como una sopa o un guiso casero, tarde una eternidad en enfriarse lo suficiente como para poder disfrutarlo. Este sencillo gesto de congelar previamente el plato puede ser la solución que no sabías que necesitabas.
El secreto de los platos congelados en la cocina
La idea detrás de congelar los platos antes de servir puede sonar contraintuitiva al principio, especialmente cuando pensamos en comida caliente. Sin embargo, su aplicación es sorprendentemente práctica y beneficiosa en situaciones específicas.
Por ejemplo, cuando preparas un plato caliente como una sopa o un estofado y llegas a casa con muchísima hambre, lo normal es servirlo en un cuenco a temperatura ambiente. El problema es que tardará mucho en enfriarse. Si, en cambio, metes el plato en el congelador unos 10-15 minutos antes de servir y luego viertes el líquido caliente, la sopa alcanzará una temperatura perfecta para comer casi al instante.

Ideal para el verano y para los más pequeños
Este método se vuelve especialmente útil durante los meses de calor. En verano, a menudo evitamos las comidas muy calientes y no queremos esperar a que se enfríen. Un plato preenfriado hace que disfrutar de comidas calientes sea mucho más agradable y rápido.
- Para madres y padres: Es una bendición si tienes niños que suelen quemarse con la comida. Un plato frío ayuda a que su comida se enfríe mucho más rápido, haciendo la hora de comer más cómoda y segura para ellos.
- Solución veraniega para bebidas: No solo funciona con comidas. En verano, puedes tener un par de tazas congeladas listas para usar. Solo asegúrate de que sean de cerámica, no de vidrio, para evitar que se agrieten por el cambio brusco de temperatura. Cuando quieras un vaso de agua fresca o una bebida fría, solo necesitas usar estas tazas heladas. Tu bebida estará perfectamente refrescante en cuestión de minutos, sin necesidad de meter toda la botella en el congelador.
El truco para que la comida se mantenga caliente
Lo fascinante es que este principio funciona a la inversa también. Los buenos restaurantes a menudo aplican la técnica opuesta para otros tipos de platos, como carnes o pescados perfectamente cocinados.
En estos casos, los platos se calientan previamente en el horno o se vierten sobre ellos agua caliente. El objetivo es evitar que un plato frío "robe" el calor de un filete jugoso o un pescado recién hecho, asegurando que lleguen a tu mesa exactamente a la temperatura deseada, vibrantes y deliciosos.
Ahora que conoces este sencillo truco de cocina, ¿te animarás a probarlo? ¿Cuál es tu truco de cocina favorito para simplificarte la vida?