Abril y mayo son meses cruciales para los jardineros que se dedican a plantar cebollas de siembra. Muchos ya saben de la importancia de remojar el material de siembra en soluciones salinas o de permanganato de potasio para protegerlo de plagas y enfermedades. Sin embargo, existe otro paso vital que a menudo se olvida o se desconoce: el calentamiento de la cebolla de siembra antes de llevarla al huerto.
Esta sencilla manipulación puede influir significativamente en la calidad de su próxima cosecha y prevenir un problema muy común. Una preparación inadecuada del material de siembra puede acarrear consecuencias indeseadas durante el cultivo. A continuación, explicaremos por qué el tratamiento térmico es tan crucial y cómo realizarlo correctamente.
El secreto para evitar que la cebolla "se espigue"
Por qué calentar la cebolla antes de plantar
El objetivo principal de calentar la cebolla de siembra es prevenir el "espigado", es decir, la formación prematura de la vara floral. Cuando la planta dedica mucha energía a producir esta parte innecesaria para el agricultor, la cebolla resultante es pequeña, se conserva mal y pierde su valor comercial. La espiga drena los nutrientes que deberían destinarse al desarrollo del bulbo.
El precalentamiento ayuda a la planta a adaptarse a las condiciones de cultivo y reduce drásticamente la probabilidad de floración temprana. Este simple gesto garantiza obtener bulbos grandes y firmes con excelentes cualidades gustativas.

Cómo realizar el precalentamiento paso a paso
La rutina de calentamiento no requiere grandes esfuerzos ni equipos especiales. Basta con colocar el material de siembra en un recipiente adecuado, como una caja, una caja de cartón o un contenedor. La cebolla de siembra debe dejarse en un lugar cálido durante aproximadamente una semana.
La temperatura óptima para este proceso ronda los 25 grados Celsius. Si en su hogar se mantiene esta temperatura, simplemente deje el recipiente con la cebolla en una habitación.
En caso de que el aire no esté lo suficientemente caliente, pero la calefacción aún funcione, acerque el contenedor a un radiador. Es importante no colocar la cebolla directamente sobre la batería caliente para evitar que se deshidrate.
- Ubique la cebolla de siembra en un lugar cálido, idealmente cerca de una fuente de calor controlada.
- Mantenga la temperatura alrededor de los 25°C durante siete días.
- Evite el contacto directo con superficies muy calientes para no secar los bulbos.
Después de una semana de precalentamiento, su cebolla estará lista para el siguiente tratamiento y la plantación en el huerto, asegurando así un desarrollo saludable de las plantas y una cosecha de gran calidad.
¿Has probado alguna vez este método? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!