Esa famosa, y a menudo ridiculizada, fracción de segundo puede ser la línea invisible entre la vida y la muerte. Los conductores jóvenes, a veces, no son conscientes de su importancia, mientras que los mayores son demasiado orgullosos para admitirla. Sin embargo, las estadísticas son claras, y cada año se repite la misma historia con el mismo desenlace. Si bien no siempre termina en tragedia, la suerte, o incluso una multa tonta o daños materiales a terceros, son inconvenientes que merecen nuestra atención.
Seamos sinceros desde el principio: no prestar atención a la conducción es un factor constante en el TOP 3 de las causas de accidentes de tráfico en España. Representa alrededor del 20%, lo que significa que uno de cada cinco accidentes se debe a esto. ¡Son decenas de miles de accidentes cada año según datos oficiales!
La regla de oro: ojos en la carretera, manos en el volante y mente concentrada
El Centro de Investigación de Tráfico ha profundizado aún más, señalando que el 17% de todos los accidentes son causados por conductores que no prestan atención plena. Trágicamente, los accidentes con víctimas mortales se deben a este mismo factor en el 12% de los casos. Está claro que la distracción al volante provoca más accidentes que el alcohol y es una de las principales causas de lesiones graves, tanto en zonas urbanas como interurbanas.
¿Qué nos distrae más al volante?
Al investigar las causas más comunes de distracción al volante, los resultados podrían sorprender a algunos y abrirle los ojos a muchos. En primer lugar, está la manipulación de los controles del coche. Ya no se trata solo de girar una perilla para ajustar la temperatura, sino de todo el sistema de infoentretenimiento, la radio, el aire acondicionado y los modos de conducción. En segundo lugar, está el ajuste de la posición del asiento o del perfil del conductor. Esto incluye, por supuesto, el ajuste del volante o del reposacabezas, en coches donde dicha configuración no está bloqueada. Por último, pero no menos importante, encontramos la búsqueda de objetos dentro del coche, una necesidad que surge en el momento menos oportuno. Un ejemplo típico es conectar el teléfono para cargarlo, buscar una bebida o girarse para hablar con los pasajeros de atrás.
Una categoría especial es la llamada distracción cognitiva. Esto ocurre cuando la mente del conductor está ocupada pensando en el trabajo, en lugar de estar enfocada en la carretera. También se incluye la agitación después de una discusión, el estrés o la fatiga. El denominador común de todas estas causas es que los ojos no están en la carretera, las manos no están en el volante y la mente no está en la conducción.

El teléfono móvil: ¡Incluso 100 metros de conducción a ciegas!
El mayor problema, que persiste año tras año, es el teléfono móvil. Su uso es el elemento distractor más común en España. Ya no se trata solo de escribir mensajes, ya que los teléfonos actuales tienen acceso a Internet. Estamos hablando de revisar notificaciones, configurar el GPS o simplemente echar un rápido vistazo a las redes sociales en un semáforo. Según el Centro de Investigación de Tráfico, más de la mitad de los conductores confiesan usar el teléfono mientras conducen. Y la cifra es aún mayor entre los conductores jóvenes. La distracción no es solo no ver la carretera, sino también la distracción mental, ya que la mente pierde de vista dónde está y qué le espera.
Un cálculo sencillo puede hacer que a muchos se les levante una ceja. A una velocidad de 90 km/h, una mirada fugaz al teléfono hace que el coche recorra decenas de metros sin conductor. Es decir, ¡el conductor está conduciendo a ciegas! Y aquí es donde debemos recordar la importancia de ese segundo fatídico. Tenga cuidado también al ajustar el asiento o la navegación mientras conduce.
Cuando las consecuencias terminan mal solo para el conductor, multado, es bueno saber cuánto cuestan estas multas en España. En el acto, puedes pagar hasta 3.500 €. En un proceso administrativo, la sanción puede llegar a los 10.000 € y, seguro, te impondrán 4 puntos negativos en tu carnet. Si no prestas atención a la conducción, la multa es de 5.000 €. Y si ocurre un accidente, la cobertura del seguro puede reducirse, y el conductor se hace completamente responsable de los daños. Los accidentes graves incluso conllevan el riesgo de procesamiento penal.
Recuerda, tu seguridad y la de los demás está en tus manos. ¡Ve con cuidado!
¿Cuál es la distracción más peligrosa que has presenciado al volante?