¿Estás harta de pasar horas frotando las hornillas de tu cocina, solo para ver que la grasa incrustada y los restos quemados siguen ahí? Si te sientes identificada, este artículo es para ti. Descubrirás un método sorprendente que en solo 7 minutos dejará tus hornillas relucientes, sin necesidad de gastar en productos caros.
Muchas veces, ante la suciedad persistente, recurrimos a químicos agresivos que pueden dañar las superficies o nos hacen pensar que la única solución es comprar productos específicos y costosos. Pero, ¿y si te dijera que la solución está en tu propia despensa? He probado muchos métodos, y este es el que realmente funciona, transformando el peor de los casos en un brillo casi nuevo.
El poder de la limòn en tu cocina
La clave para ablandar la grasa y el carbón acumulados reside en un ingrediente que seguro tienes en casa: la limón. Para este primer paso, necesitarás:
- 1.5 litros de agua
- Un sobre de 10 gramos de ácido cítrico (limón en polvo)
Hierve el agua y disuelve el ácido cítrico directamente en la tetera. Deja que hierva por unos segundos y luego vierte esta solución en un recipiente lo suficientemente grande como para sumergir las hornillas. Sumerge las piezas sucias y déjalas actuar porsolo 5 minutos. Verás que la suciedad empieza a despegarse sola.

Prepara tu pasta limpiadora secreta
Mientras las hornillas se remojan, es hora de crear una pasta limpiadora casera potentísima. Necesitarás:
- Un sobre de levadura seca
- Una cucharada de pasta de dientes (la blanca común)
- 40 gramos de vinagre blanco
Mezcla todos los ingredientes hasta obtener una pasta homogénea. La combinación de las partículas abrasivas de la pasta de dientes, las enzimas de la levadura y la acidez del vinagre crea un equipo formidable contra la suciedad más rebelde. ¡Pero ojo! Esta mezcla es potente, así que asegúrate de usarguantes de gomapara proteger tu piel.
El toque final: brillo inigualable
Saca las hornillas del remojo y aplica generosamente la pasta limpiadora que acabas de preparar. Utiliza una esponja de cocina firme y frota con movimientos circulares, prestando especial atención a las zonas con más suciedad. Notarás cómo la grasa y el carbón se desprenden con facilidad. Finalmente, enjuaga las hornillas bajo el grifo de agua corriente para eliminar cualquier residuo. Una vez secas, ¡prepárate para verlas como si fueran nuevas!
¿Te animas a probar este método en tu cocina? Cuéntanos en los comentarios si tenías algún otro truco infalible.