Llevas años escuchando que deberías reducir el consumo de carne. Sin embargo, ¿y si te dijera que para algunos, especialmente al llegar a una edad avanzada, un buen filete podría ser clave para alcanzar el siglo de vida? La mayoría de los estudios nos bombardean con mensajes sobre los peligros de la carne, pero ¿qué pasa cuando vemos las cosas desde una perspectiva de longevidad extrema?

¿Por qué la dieta vegetariana no siempre es la clave de la longevidad?

Estamos acostumbrados a escuchar que la carne es perjudicial y que deberíamos reemplazarla por fuentes de proteínas vegetales como las legumbres. Esta recomendación es válida para muchas etapas de la vida, especialmente a partir de los 50, donde un exceso de carne puede aumentar el riesgo de infartos y ciertos tipos de cáncer.

Sin embargo, un estudio chino de larga duración, el Chinese Longitudinal Healthy Longevity Survey (CLHLS), ha arrojado datos sorprendentes. Tras seguir a más de 5.200 personas mayores de 80 años durante dos décadas, se observó algo inesperado: los vegetarianos y veganos en esta franja de edad tenían una menor probabilidad de alcanzar los 100 años en comparación con quienes consumían carne.

El sorprendente hallazgo del equipo de la Universidad de Fudan

Esta investigación, publicada por un equipo de la Universidad de Fudan, supuso un pequeño shock para los defensores de la dieta exclusivamente vegetal. Los resultados indicaron que los vegetarianos tenían entre un 19% y un 29% menos de probabilidades de llegar al centenar de años en comparación con los carnívoros. En el caso de los veganos, esta cifra descendía aún más.

Pero, ¿cuál es la razón detrás de esta aparente contradicción? La respuesta, como suele ocurrir, es multifacética y se relaciona fuertemente con la constitución física del individuo, específicamente con su Índice de Masa Corporal (IMC).

El papel crucial del IMC en la vejez

Un análisis más profundo de los datos reveló que el impacto de una dieta sin carne no es uniforme incluso entre los mayores de 80 años. La advertencia es particularmente crítica para aquellos con un peso corporal más bajo.

Los hallazgos son claros: las personas mayores con un IMC inferior a 18.5 que además no consumen carne tienen un riesgo dramáticamente mayor de mortalidad. Por otro lado, en casos de sobrepeso, los resultados entre vegetarianos y carnívoros eran comparables. Este fenómeno, conocido en geriatría como la paradoja de la obesidad, sugiere que, si bien el exceso de grasa corporal es perjudicial en la juventud, en la vejez puede actuar como una póliza de seguro energética.

Este "colchón" de reservas puede ser vital cuando un adulto mayor experimenta una disminución del apetito debido a una enfermedad o lesión. El cuerpo recurre a estas reservas de grasa para obtener la energía que necesita.

La verdad sobre la carne: ¿esencial para vivir más de 100 años en la vejez? - image 1

¿Por qué el cuerpo necesita un aporte de carne en la tercera edad?

Además del IMC, existe otro factor clave que afecta el organismo en la vejez: la sarcopenia. Este término se refiere a la pérdida natural de masa muscular que ocurre con la edad.

El cuerpo ya no responde a los estímulos de la misma manera que en la juventud, y la disminución de masa muscular es una causa principal de caídas y pérdida de movilidad. Por esta razón, las personas mayores a menudo necesitan un mayor aporte proteico, similar o incluso superior al de personas más jóvenes. Y aquí es donde la carne cobra protagonismo.

Los vegetarianos necesitarían consumir cantidades muy elevadas de legumbres para obtener una cantidad comparable de proteínas, y la absorción de estas proteínas vegetales puede ser menos eficiente. De hecho, los adultos mayores absorben las proteínas vegetales hasta un 30% menos eficientemente.

Vitaminas esenciales para el cerebro desde el plato

La carne no solo beneficia a los músculos, sino también a la salud mental. Con el avance de la edad, la capacidad del cuerpo para absorber la vitamina B12 disminuye. Una deficiencia de esta vitamina puede manifestarse con síntomas como depresión, hormigueo en las extremidades e incluso demencia.

Además, minerales como el hierro y el zinc, que son cruciales para diversas funciones corporales, son significativamente menos biodisponibles en dietas ricas en fitatos, presentes en muchos alimentos vegetales.

Desmontando mitos sobre la carne y la longevidad

Uno de los mitos modernos sostiene que poblaciones como la de Okinawa o Cerdeña viven vidas largas y saludables sin consumir carne. La realidad, sin embargo, es bastante diferente.

En Okinawa, la carne se consumía tradicionalmente y se valoraba enormemente, llegando a aprovechar todas las partes del animal. Fue solo durante periodos de crisis, como después de la guerra, cuando se vieron obligados a reducir su consumo. Una vez mejorada la situación económica, la mayoría regresó a su dieta habitual. De manera similar, los pastores ancianos de Cerdeña no solo consumían carne, sino también una buena cantidad de quesos, lo que les proporcionaba la energía necesaria para su arduo estilo de vida en las montañas.

¿Comer carne o no comer carne? La decisión informada

Como la ciencia china y otros estudios sugieren, la decisión de incluir o no carne en la dieta depende en gran medida de la edad y la constitución corporal. Si tienes 30 años, una dieta basada en plantas puede ser una excelente opción para tu salud a largo plazo. Sin embargo, al cruzar la barrera de los 80 años, un filete jugoso o un buen asado podrían ser un componente valioso para mantener tu bienestar y potenciar tus posibilidades de alcanzar el centenar.

¿Qué opinas sobre esto? ¿Has notado cambios en tus necesidades nutricionales a medida que envejeces?