¿Alguna vez te has preguntado si el queso que compras en el mercado es realmente lo que parece? Nos enfrentamos a una variedad asombrosa de productos lácteos, pero no todos cumplen con la calidad esperada. A veces, los fabricantes añaden almidón, soja o exceso de agua para reducir costos. Cuando pagamos por un producto, esperamos recibir exactamente lo que promete el envase, no una mezcla dudosa de origen desconocido. Me he propuesto descubrir un método sencillo para detectar el almidón, la adición más común en este popular alimento.
El truco del yodo: cómo detectar el fraude en el queso
El proceso es sorprendentemente simple y solo requiere dos elementos: yodo y el queso que deseas analizar. Coloca una porción de tu queso sobre un plato limpio y, con cuidado, aplica una o dos gotas de yodo. Ahora, solo tienes que observar la reacción.
Observa el color, la clave de la autenticidad
- Si el yodo mantiene su color rojizo o simplemente se torna ligeramente amarillento, ¡felicidades! Estás ante un producto genuino. La proteína natural del queso no reacciona significativamente con el yodo.
- Sin embargo, si notas que el queso cambia de color ante tus ojos, pasando del azul al púrpura oscuro o casi negro, debes saber que te han engañado. Esta reacción cromática indica inequívocamente la presencia de almidón en la masa del queso.
En esencia, estás pagando por un producto proteico cuando en realidad estás adquiriendo una mezcla barata a base de almidón. Si bien no es tóxico, los beneficios para la salud de este "falso lácteo" son prácticamente nulos. Se trata, en toda regla, de una falsificación que nada tiene que ver con una alimentación saludable.

Un truco para todos los quesos
Este sencillo test es efectivo tanto para quesos frescos como para variedades curadas. Es particularmente común encontrar almidón añadido en los quesos frescos en bloque, cuya textura uniforme permite disimular fácilmente ingredientes indeseados. Pero con este sencillo truco, desenmascarar a un vendedor sin escrúpulos es pan comido.
Ser un consumidor exigente hoy en día no es un capricho, sino una necesidad. No dudes en realizar experimentos sencillos con los alimentos que llegan a tu mesa. Es mucho mejor invertir un minuto en una verificación rápida que sentirse estafado pagando constantemente por aditivos innecesarios.
¿Te ha ocurrido alguna vez algo similar al comprar queso? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios!