¿Alguna vez te has fijado en la lista de ingredientes de un embutido, buscando aditivos sospechosos, solo para terminar comprando un producto que te deja dudando? Si es así, debes saber que hay maneras sencillas de verificar la calidad de lo que te llevas, incluso en el mismo puesto. En mi práctica, he descubierto que la vendedora de embutidos a menudo me mira con recelo, pero mi persistencia tiene un propósito: asegurarme de que lo que compro es auténtico, no una mezcla de almidón o gelatina.

El método más revelador es sorprendentemente simple, y una vez que lo conoces, los demás controles parecen innecesarios. Se trata de un pequeño gesto con la mano que puede decirte mucho sobre la composición del embutido.

El truco infalible del doblado

Corta una loncha muy fina del embutido. Ahora, intenta doblarla por la mitad con cuidado. Si el producto es de buena calidad y está hecho principalmente de carne, se doblará fácilmente sin romperse. Sin embargo, si la loncha se agrieta o se desmorona al intentar doblarla, es una señal clara de que está cargada de almidón.

La vendedora de embutidos me odia por este truco al pedir un trozo fino - image 1

Este sencillo test actúa como un filtro inmediato. Si pasa esta prueba de flexibilidad, entonces puedes proceder a evaluar otros aspectos.

Otras señales a tener en cuenta

El olor y el color: ¿qué esconden?

Si un embutido tiene un aroma excesivamente intenso, podría ser un intento de enmascarar materia prima de menor calidad o no tan fresca. Por otro lado, un color rosado o rojo vibrante, más de lo natural, suele indicar la presencia de colorantes artificiales. En estos casos, es mejor dejar el producto en el mostrador, ya que probablemente contenga muchos aditivos innecesarios.

La prueba del "papel" y el agua rosada

El siguiente nivel de verificación ocurre al comer o cocinar. Si al masticar el embutido sientes un sabor extraño, casi a "papel", es muy probable que estés probando soya. Otro indicador común son los colorantes: si al hervir trozos de embutido el agua adquiere un tono rosado, es porque los colorantes se están disolviendo. Estos, al ser lo primero que se libera, dejan al descubierto la verdadera composición del producto, algo que es preferible evitar, tanto para ti como para los tuyos.

La clave está en confiar en tus sentidos más que en el empaque o la publicidad. La calidad rara vez es extremadamente barata, pero cuidado, un precio alto no siempre es sinónimo de honestidad. No dudes en pedir una pequeña muestra en la charcutería para hacer tus propias comprobaciones rápidas. No hay nada de malo en ser un consumidor informado.