¿Cansado de que tu reloj se adelante o se atrase dos veces al año? Esa sensación de desajuste que parece afectar a tu energía, tu sueño y hasta a tu estado de ánimo podría tener los días contados. Durante más de un siglo, hemos seguido el ritmo del cambio horario, una práctica que nació en tiempos de guerra y que hoy se debate intensamente. Si te preguntas cuándo podremos despedirnos definitivamente de esta rutina, la respuesta podría estar más cerca de lo que imaginas.
Un viaje en el tiempo: de Benjamín Franklin a la UE
Aunque hoy asociamos el cambio de hora con las guerras, la idea de aprovechar mejor la luz diurna tiene raíces más antiguas. Incluso Benjamín Franklin bromeó sobre levantarse y acostarse más temprano para ahorrar velas. Sin embargo, fue en 1907 cuando William Willett propuso seriamente la idea de tener dos horarios distintos. La implementación generalizada llegó en 1916, buscando ahorrar energía y dar más tiempo libre tras el trabajo. Pero no fue un camino fácil: los niños no querían dormir con luz y los agricultores se veían obligados a trabajar en sus campos después de la jornada laboral, afectando la productividad.
La voz del pueblo: un clamor por el tiempo fijo
En la actualidad, la mayoría ve el cambio horario como un vestigio innecesario. Los datos hablan por sí solos: una encuesta de la UE en 2019, con 4,6 millones de participantes de todos los estados miembros, reveló que el 84% deseaba eliminar el cambio anual. La entonces Comisión Europea, liderada por Jean-Claude Juncker, prometió atender esta demanda ciudadana. Parecía que la solución estaba al alcance de la mano.

El laberinto de Bruselas: por qué aún esperamos
Sin embargo, la decisión final no fue tan sencilla. Los representantes de los países miembros no lograron ponerse de acuerdo sobre cómo sería este horario único. Si bien todos coincidieron en la necesidad de eliminar el cambio, las diferencias culturales y geográficas crearon un obstáculo. Para el sur de Europa, un horario de verano permanente significaría más luz por las tardes, algo ideal. En contraste, en Escandinavia, el sol podría no salir hasta las diez de la mañana con esa misma configuración.
Inicialmente se esperaba que el fin del cambio horario llegara en 2021. Ahora, las esperanzas se centran en finales de 2026. ¿Por qué ha llevado tanto tiempo?
Nuevos estudios, nuevas esperanzas
Tras más de cinco años de estancamiento, el eurodiputado checo Tomáš Zdechovský impulsó una nueva iniciativa. Se está elaborando un estudio que podría, por fin, ofrecer una solución viable. "Es el primer avance concreto después de años en que el tema estaba fuera de la agenda principal", afirmó Zdechovský. Considera que el regreso de la Comisión a este asunto, que afecta a millones, es un paso en la dirección correcta. "Europa debe demostrar que puede resolver también cuestiones prácticas que la gente experimenta a diario", concluyó.
Así que, aunque todavía no podemos decir adiós definitivamente, parece que el adiós al cambio de hora está cada vez más cerca. La pregunta es: ¿estamos preparados para cualquier horario que elijan?