¿Abres la puerta de la lavadora y sale un olor inconfundible a humedad o a pantano? Si la respuesta es sí, no estás solo. Muchas personas pasan por esto, y es que mientras nos acordamos de limpiar el polvo, fregar el suelo o incluso de desinfectar la nevera y el microondas, solemos olvidarnos de la lavadora. Incluso si usas el ciclo de limpieza, la suciedad no desaparece por completo. En mi práctica, he descubierto que el origen de este desagradable olor a menudo se esconde donde menos te imaginas.

Es desconcertante pensar cómo un aparato en el que el agua y el detergente circulan constantemente puede llegar a generar mal olor. Pero la explicación es simple: si tiendes a lavar la ropa a bajas temperaturas, el olor es prácticamente inevitable. El agua fría no elimina los microorganismos; de hecho, solo los alimenta con restos de suciedad. Y los microbios, como bien sabes, son sinónimo de mal olor.

Los puntos ciegos de la limpieza

Un lugar donde a menudo se acumula moho pegajoso es el manguito de goma, esa junta que rodea la puerta. Después de cada lavado, queda agua atrapada, junto con pelusas e hilos. Si olvidas secar bien esta goma, las dobleces se convierten en el caldo de cultivo perfecto para el moho negro y, por supuesto, para el mal olor.

La lavadora huele a pantano, pero solo tiene 5 años: el problema estaba donde menos esperabas - image 1

El filtro, un vertedero oculto

Otra zona problemática es el filtro de drenaje. Aquí se acumulan pelos de todos los miembros de la familia y pelos de mascotas. Todo este "tesoro" en un ambiente húmedo se transforma en el festín ideal para las bacterias. Si no limpias el filtro al menos cada par de meses, se convierte en un auténtico basurero que apesta no solo a pantano, sino también a alcantarilla.

El culpable insospechado

Pero quizás la causa más sorprendente del mal olor sea el dispensador de detergente. La mayoría creemos firmemente que allí, donde vertemos el gel y el suavizante, todo está impecable por definición. Lamentablemente, la realidad es otra. Los restos de los detergentes líquidos se mezclan con el agua y forman una masa espesa y babosa. Con el tiempo, este residuo empieza a pudrirse y a desprender un hedor insoportable. Lo peor es que cada lavado, este olor se traslada junto con el detergente a tu ropa.

Por esta razón, es fundamental limpiar a fondo el dispensador de sarro semanalmente. Solo una limpieza constante de todas estas zonas críticas garantizará que tu ropa salga impecable y tu hogar huela a fresco. Es un pequeño esfuerzo que marca una gran diferencia.

¿Y a ti, te ha pasado esto con tu lavadora?