¿Te ha pasado? Te distraes un segundo y ¡zas! La comida se pega al fondo de la olla, dejando una capa de carbón imposible de quitar. Leche, gachas, pasta... todo se convierte en un desastre pegajoso. Antes de pensar en tirar esa olla favorita, debes saber que hay una forma rápida y sencilla de salvarla, sin químicos agresivos ni esponjas de acero que arruinen el acabado.
Lo primero es retirar los restos de comida sueltos. Lo que se desprenda fácilmente, acláralo con agua. Los trozos más rebeldes, recógelos con cuidado y deséchalos. Si no puedes encargarte de la limpieza de inmediato, llena la olla con agua caliente. Cuanto antes actúes, más fácil será eliminar el daño.
El truco de la abuela (en versión rápida)
Ahora, lleva la olla al fuego, preferiblemente en un fogón pequeño. Vierte agua hasta cubrir por completo el fondo quemado. Calculas unos 300-400 mililitros. Añade una cucharada de bicarbonato de sodio y la misma cantidad de detergente para platos.

Mezcla suavemente y pon la solución a hervir. Mientras se calienta, mantente cerca. La espuma subirá con rapidez, casi como la leche cuando hierve, así que no dejes de remover y supervisar el proceso. La magia está en que el bicarbonato, al reaccionar con el calor y el agua, rompe las grasas y debilita la adherencia del carbón. El detergente, por su parte, ayuda a mantener la suciedad suspendida en el agua, evitando que vuelva a pegarse.
¡El carbón se rinde solo!
Deja que la mezcla hierva entre cinco y diez minutos. El tiempo exacto dependerá de la gravedad de la quemadura. Notarás cómo, poco a poco, los trozos de carbón se despegan y flotan en el agua. Si al pasar una cuchara suavemente por el fondo notas que se desliza sin resistencia, ¡la misión está cumplida!
Sigue este proceso y verás cómo el fondo queda impecable. Al escurrir la mezcla, los restos de carbón se habrán aflojado tanto que solo necesitarás una esponja suave para retirarlos sin esfuerzo. Un rápido enjuague bajo el grifo y ¡listo! Tu olla lucirá como nueva, sin rastro de las quemaduras.
Importante: Este método es ideal para ollas y sartenes de acero inoxidable, esmalte, vidrio o cerámica. Sin embargo, evita usarlo en aluminio o con recubrimiento antiadherente, ya que podrías dañar la superficie.
Es un método sencillo, económico y sobre todo, ¡eficaz! Te permite recuperar esa olla que creías perdida y te ahorra tiempo y estrés en la cocina. Ahora, cuéntanos, ¿tienes algún otro truco infalible para eliminar el carbón de tus utensilios de cocina?