¿Tus geranios lucen un poco lánguidos y te preguntas cómo conseguir que florezcan con más fuerza esta primavera? Muchos jardineros novatos desechan los tallos alargados del invierno, sin saber que son la clave para una explosión de color. Aprenderás un truco sencillo que transforma estos "desechos" en plantas jóvenes y vigorosas, listas para deslumbrar.
El invierno, lejos de ser una pausa, es el momento perfecto para preparar tu colección de geranios para la próxima temporada de floración. Enero y febrero son ideales para el enraizamiento, especialmente si tus plantas pasan el frío en el alféizar de la ventana o en habitaciones frescas. El día corto hace que los tallos se alarguen, perdiendo firmeza, pero estas mismas ramas extendidas son el material perfecto para reproducir tus geranios. En lugar de tirarlos, puedes convertirlos en nuevos arbustos sanos que te regalarán una exuberancia floral y un follaje denso en primavera. Este método de enraizamiento invernal reduce el estrés estacional y activa el crecimiento con el calor.
La clave está en los esquejes adecuados
Preparando el terreno para el éxito
Para un enraizamiento exitoso, es crucial seleccionar y preparar los esquejes correctamente. Solo los brotes fuertes y sanos, sin daños y con yemas vivas, son aptos. La poda no solo mejora la apariencia del arbusto madre, sino que también te proporciona material de siembra de calidad. Corta los tallos alargados dejando 3-4 yemas en la planta original y acorta el esqueje a unos 15 cm. Haz un corte diagonal justo encima de un nudo para prevenir pudrición. Retira completamente las hojas inferiores, dejando solo 4-5 hojitas en la parte superior. Esta preparación concentra la energía de la planta en el desarrollo de raíces, no en mantener un exceso de masa verde.
El truco del paquete: un microclima ideal
Existe un método poco conocido pero muy práctico: enraizar esquejes en pequeños paquetes con cierre. Esta técnica conserva la humedad y elimina casi por completo la necesidad de riego. Prepara un sustrato ligero mezclando tierra universal con arena o perlita en partes iguales. La tierra debe estar húmeda, como una esponja escurrida, pero no empapada. Llena los paquetes con el sustrato, introduce los extremos inferiores de los esquejes y ciérralos bien para retener la humedad. Si quieres, puedes asegurar el paquete al tallo con una cuerda. Coloca los esquejes verticalmente en un recipiente y ponlos en un lugar luminoso con luz indirecta, a una temperatura de unos 18-20°C. Gracias a este microclima, no necesitarás riego adicional, y en aproximadamente un mes, las plantas jóvenes desarrollarán un sistema radicular completo.

Trasplante y estímulo para un crecimiento frondoso
Una vez que las raíces estén bien desarrolladas, trasplanta los esquejes a sus macetas. Si tienes varios, puedes agruparlos para crear un arbusto más voluminoso. Usa una mezcla fértil y bien drenada. Al plantar, no compactes demasiado la tierra; basta con golpear suavemente los lados de la maceta para que el sustrato se asiente naturalmente. Después del trasplante, es recomendable podar los brotes a 3-4 yemas. Esto estimula el crecimiento de brotes laterales y hace que el arbusto sea más denso.
¿Por qué este método supera al del agua?
Muchos jardineros están acostumbrados a enraizar geranios en agua. Sin embargo, el método del paquete ofrece un resultado más estable y predecible. Las raíces en agua suelen ser débiles y se adaptan peor al trasplante a tierra, mientras que en sustrato se forman directamente en un entorno familiar. Además, el método del paquete requiere casi cero control de humedad y atención constante. La planta se desarrolla en condiciones estables, reduciendo significativamente el riesgo de pudrición del tallo y las raíces.
Para asegurar un enraizamiento exitoso en invierno, selecciona brotes sanos y alargados, prepara esquejes de unos 15 cm y retira las hojas inferiores. Planta los esquejes en un sustrato ligero y húmedo, y ciérralos en paquetes para mantener la humedad. Mantenlos a 18-20°C en un lugar luminoso. Después de un mes, trasplanta a una maceta definitiva y poda los brotes para estimular el ahijamiento. Este método sencillo y casi gratuito te proporcionará plantas jóvenes y fuertes que te recompensarán con floraciones abundantes y una apariencia saludable en primavera.
¿Te animas a probar este método invernal para tus geranios y sorprenderte con la cantidad de flores en primavera?