¿Alguna vez has notado que el café que preparas en casa nunca sabe igual de bien que el de tu cafetería favorita? Podría ser que lo que pides no sea tanto café como una dulce bebida láctea con un toque de aroma a café. De hecho, en muchos establecimientos, el 90% de tu bebida es leche o crema azucarada, y solo una pequeña porción es café.
En un vaso estándar de latte de 250-300 ml, la cantidad de café espresso es de apenas unos 30 ml. El resto sirve para "enmascarar" la calidad del grano, una estrategia que permite a los negocios ahorrar en materia prima. A menudo, las cafeterías optan por los granos más baratos de proveedores mayoristas, cuya amargura se disfraza fácilmente con adición de crema, siropes y otros complementos, presentados como "recetas de autor".
Por suerte, existe un método sencillo para evaluar la calidad del grano antes de probar el primer sorbo. Es un detalle que muchos pasan por alto.
Cómo distinguir el café de calidad de sus imitaciones baratas
Dado que el espresso en las bebidas lácteas se mezcla instantáneamente con la leche, puede ser difícil apreciar el color de la crema de café. Sin embargo, hay pistas evidentes directamente en la molienda o en la destreza del barista.
La clave está en el grano
Observa los granos en el depósito transparente de la molinilla. Idealmente, deberían ser mate o tener un brillo muy sutil. Si los granos son muy oscuros, casi negros, y lucen aceitosos, como si hubieran sido recubiertos con grasa, es una clara señal de materia prima de baja calidad y un tueste excesivamente intenso.

Este aceite en la superficie se oxida rápidamente al contacto con el aire, impartiendo al café un amargor desagradable y excesivo que ni siquiera el sirope más caro puede corregir. La calidad del grano se refleja en su aspecto.
Lo que revela la espuma
Otra forma de detectar una calidad inferior es fijarse en el patrón de la superficie de tu latte o cappuccino. El borde de café alrededor de la espuma blanca debe presentar un color avellanado rico y pronunciado. Si la bebida se ve grisácea o tiene un tono sucio, y en lugar de una espuma densa flotan burbujas "jabonesas", te enfrentas a un café de baja calidad.
Un consejo para los amantes de las bebidas con leche
Incluso si prefieres tus cafés con leche, hay una forma de asegurarte de que percibas el sabor genuino del grano. Pídele al barista un "double shot", es decir, una doble porción de espresso en tu taza, pero solicitando que le añadan un poco menos de leche. Así, el sabor del café destacará más.
¿Te habías fijado antes en estos detalles al pedir tu café? ¡Cuéntanos en los comentarios!