¿Tu lavadora ha estado haciendo ruidos extraños, como un avión despegando, durante años? Antes de llamar a un técnico caro, considera esta solución simple. Muchos pasan por alto un detalle crucial que puedes arreglar en minutos y sin gastar un céntimo.
El problema de las lavadoras ruidosas a menudo no se debe a componentes rotos, sino a una causa sorprendentemente simple: las patas mal ajustadas. Una vez que la máquina está instalada, rara vez pensamos en ella, pero la vibración constante, los pequeños asentamientos del suelo o incluso un leve movimiento durante la limpieza pueden hacer que una pata pierda su firme contacto con el suelo. Incluso un milímetro de holgura puede convertir el ciclo de centrifugado en un verdadero terremoto en tu baño.
Por qué tu lavadora hace ruido y cómo solucionarlo
La mayoría de nosotros ajustamos la lavadora una vez y nos olvidamos de ella. Sin embargo, con el tiempo, la vibración continua o el asentamiento del piso pueden hacer que una de las patas se afloje o pierda el contacto firme con la superficie. Este desajuste mínimo es suficiente para transformar un ciclo de lavado normal en una experiencia sonora bastante alarmante.

Identifica la pata rebelde
Una vez que la máquina esté apagada, acércate y presiona cada una de las cuatro esquinas de la tapa superior. Si notas que la máquina se inclina o se tambalea un poco, has encontrado el culpable. Determina qué pata es la que no está firmemente en contacto con el suelo.
La mayoría de las patas de las lavadoras tienen un sistema de rosca. Simplemente desliza la mano por debajo del electrodoméstico y gira la pata con los dedos hasta que baje y haga contacto firme con el piso. Es posible que necesites ayuda para sostener la lavadora mientras realizas este ajuste.
Asegura el ajuste
Una vez que la pata esté firmemente en su lugar, deberás apretar la contratuerca. Esta es la arandela superior en la pata que se atornilla hacia el cuerpo de la máquina. Al apretarla, fijarás la posición de la pata y evitarás que se afloje de nuevo. Vuelve a intentar mover la máquina; notarás que ahora está mucho más estable y segura.
- Revisa las cuatro patas de tu lavadora.
- Ajusta las patas sueltas girándolas hasta que hagan firme contacto con el suelo.
- Aprieta las contratuercas para fijar cada pata en su posición.
No subestimes el poder de un ajuste adecuado. Unos minutos dedicados a esta simple tarea pueden ahorrarte el estrés y el costo de reparaciones innecesarias. Tu lavadora volverá a funcionar silenciosamente, como el primer día.
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