Todos los coches que circulan por nuestras carreteras deben pasar periódicos controles técnicos. Sin embargo, no todos lo consiguen. Algunos, literalmente, no tienen ninguna oportunidad. Basta una mirada experimentada del técnico de la ITV para que el propietario se marche a casa con su vehículo, o peor aún, lo abandone si los arreglos necesarios superan su valor.

Pero, ¿cuáles son las razones que llevan a un técnico de ITV a dictar un veredicto negativo de forma tan rotunda? Prepárate, porque algunas de estas causas son más comunes de lo que piensas y pueden hacer que tu coche sea rechazado sin miramientos.

Tuning: la afición que puede costar caro en la ITV

Cuando las modificaciones no están en el permiso de circulación

Los coches con modificaciones, o 'tuneados', suelen ser el foco de atención en las estaciones de ITV. Lo que para algunos es una forma de expresar su personalidad y estilo, para la inspección técnica es un posible quebradero de cabeza. Si las modificaciones no están legalmente registradas en el permiso de circulación, prepárate para problemas.

La obligación del técnico es identificar cualquier cambio no aprobado. Y créeme, no se les escapa nada. Aquí te detallo algunas de las modificaciones de tuning que te aseguran un coche rechazado:

  • Tubos de escape modificados: Un escape deportivo o alterado que no esté homologado o sea audiblemente ruidoso es motivo de rechazo inmediato.
  • Llantas no conformes: Cambiar las ruedas originales por otras de diferente diámetro o tipo de llanta puede ser un gran error. Todo debe coincidir con lo especificado en tu permiso de circulación.
  • Suspensión rebajada: Si la altura del coche se ha reducido sin que esto conste en la documentación, tu coche no pasará la ITV.
  • Faros y luces 'tuning': Cualquier elemento lumínico adicional, como tiras de LED o faros de diseño no original, será un problema si no están homologados.
  • Reprogramación electrónica (chip tuning): Aunque no siempre es visible a simple vista, si el técnico sospecha o detecta que la centralita del motor ha sido modificada, el coche será rechazado.

El técnico de ITV revela qué coche nunca dejaría pasar: si ve esto, lo expulsa del parking - image 1

Más allá del tuning: los fallos que no perdonan

Las ruedas, un tema de seguridad y legalidad

Volvamos a las llantas. Muchos conductores creen que la estética es lo único que importa. Pero las llantas están intrínsecamente ligadas a la seguridad. El fabricante especifica las dimensiones y tipos de llantas permitidas. Los datos clave en tu ficha técnica son:

  • Diámetro del disco (en pulgadas, por ejemplo, 15″, 16″ o 17″).
  • Ancho del disco (códigos como 6J, 7J).
  • Paso de tornillos (por ejemplo, 5×112).
  • Offset o distancia entre el centro del disco y la superficie de montaje (en milímetros).

Si tu ficha técnica indica 6,5Jx16 ET45, solo puedes montar legalmente llantas con esas especificaciones exactas. Cualquier desviación se considera un fallo grave que se reflejará en el informe de inspección.

Ojo con la iluminación, neumáticos y carrocería

El sistema de iluminación es crucial y un fallo aquí detendrá la inspección rápidamente:

  • Luces no funcionales: Si los faros, intermitentes o luces traseras no funcionan correctamente, es un rotundo no.
  • Neumáticos desgastados: Unas ruedas con dibujo por debajo del mínimo legal son un peligro y una causa de rechazo.
  • Corrosión severa en la carrocería: Si tu coche presenta óxido avanzado, especialmente en partes estructurales, se enfrentará a serios problemas.
  • Cristales dañados: ¡Incluso una pequeña grieta o 'araña' en el parabrisas puede ser motivo de rechazo!

Y no todo es lo que se ve. Los técnicos de ITV tienen un oído y un olfato muy entrenados:

  • Ruido de frenos: Chirridos, silbidos o cualquier sonido inusual al frenar indica problemas.
  • Ruidos del motor o escape: Ruidos extraños, explosiones o un sonido excesivamente fuerte del escape son señales de alerta.
  • Olores inusuales: Un olor sospechoso procedente del escape, aunque no siempre es un fallo directo, puede indicar problemas que afectarán a la prueba de emisiones.

El coste de suspender la ITV

Si tu coche no supera la inspección, tendrás que invertir dinero en reparaciones y volver a pasar el control. La clave para evitar esto es un mantenimiento regular y una revisión previa de los elementos clave. Si no estás seguro, lo mejor es acudir a un taller de confianza para que revisen tu vehículo antes de la ITV. Las modificaciones caseras o no homologadas no solo te costarán la inspección, sino que una reparación profesional puede ser considerablemente más cara.

¿Te has encontrado alguna vez en una situación similar? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios!