¿Cansada de que el hígado sepa amargo o quede duro? Muchas veces, el problema no está en la receta, sino en un paso olvidado antes de encender la sartén. Antes de renunciar a uno de los alimentos más nutritivos, descubre un truco sencillo que transformará por completo su sabor y textura.

El hígado es una mina de oro de vitaminas y hierro, pero su peculiar sabor a menudo genera rechazo en la cocina. A pesar de que el remojo en leche es un método popular, es largo y no siempre da el resultado deseado. Sin embargo, existe un método ancestral, rápido y efectivo que los expertos recomiendan para decir adiós a esa amargura.

Adiós a la amargura: el poder del bicarbonato

Si buscas una solución rápida para eliminar el amargor del hígado, la respuesta está en tu despensa: el bicarbonato de sodio. Este ingrediente común no enmascara el sabor, sino que actúa sobre los ácidos y enzimas responsables de ese gusto desagradable, neutralizándolos por completo.

El secreto infalible para una hígado tierno y sin rastro de amargor: un solo paso antes de cocinar - image 1

El paso a paso que lo cambia todo

Aquí te detallo cómo aplicarlo:

  • Prepara el hígado: Corta el hígado en porciones, asegurándote de retirar todas las membranas y vasos sanguíneos.
  • El toque mágico: Coloca los trozos en un bol y espolvorea una cucharadita de bicarbonato de sodio por cada 500 gramos de hígado.
  • Masajea y espera: Mezcla bien con las manos, asegurándote de que cada pieza quede cubierta. Deja reposar durante 20 minutos.
  • El enjuague crucial: Lava abundantemente el hígado bajo agua fría corriente para eliminar cualquier residuo de bicarbonato.
  • Secado indispensable: Seca las piezas a la perfección con papel de cocina. Este paso es vital.

Y ahora, para un equilibrio de sabor perfecto, un consejo adicional: justo antes de añadir sal y tus especias favoritas, espolvorea una cucharadita de azúcar sobre el hígado. Verás cómo la combinación de estos sencillos pasos transforma tu preparado en un plato increíblemente tierno, apetitoso y lleno de sabor, digno de los mejores restaurantes de Madrid o tu ciudad.

¿Te animas a probar este truco la próxima vez que cocines hígado? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!