¿Cansado de que el arroz se convierta en una masa pegajosa e indeseable cada vez que intentas cocinarlo? Muchas amas de casa creen que solo las variedades caras de arroz, como el basmati o el vaporizado, garantizan un plato suelto. Pero, ¿y si te dijera que hay un ingrediente simple y económico que transforma hasta el arroz más básico en una maravilla, grano a grano? La solución no solo está en un secreto culinario, sino también en una preparación clave que muchos pasan por alto.
La preparación es la mitad del éxito
Antes de siquiera pensar en poner la olla al fuego, el primer paso y uno de los más importantes es el lavado exhaustivo del arroz. No, no basta con un enjuague rápido bajo el grifo. Debes lavarlo en agua fría al menos 5 a 7 veces, hasta que el agua salga completamente clara. Este proceso elimina el exceso de almidón, el culpable principal de que el arroz se apelmace y pierda su textura deseada.
El secreto del grano suelto
Una vez que el arroz está bien lavado y escurrido, llénalo con agua fría en una proporción de 1 parte de arroz por 2 de agua. Cuando el agua empiece a hervir, es el momento de añadir el ingrediente estrella: una cucharadita de vinagre blanco común o jugo de limón fresco. En mi experiencia, la ligera acidez ayuda a que los granos mantengan su forma, eviten que se rompan y conserven un blanco radiante, sin aportar un sabor agrio perceptible.
La regla de oro: ¡No revuelvas!
Durante la cocción, hay una ley sagrada que debes seguir rigurosamente: nunca, bajo ninguna circunstancia, remuevas el arroz con una cuchara. Cada vez que intervienes y revuelves, rompes la delicada estructura de los granos, liberando más almidón y saboteando tu objetivo de conseguir un arroz suelto. Confía en el proceso.

Cocina el arroz a fuego mínimo, con la tapa bien puesta, durante unos 15-20 minutos, o hasta que toda el agua se haya absorbido. Te sorprenderá descubrir que el vinagre se evapora por completo durante la cocción, dejando cero rastro de acidez.
El toque final para la perfección
Una vez apagado el fuego, resiste la tentación de servirlo de inmediato. En lugar de eso, coloca un paño de cocina limpio o papel absorbente sobre la olla, debajo de la tapa. Deja que el arroz "descanse" así durante otros 10 minutos. Este sencillo paso permite que el paño absorba cualquier exceso de vapor, garantizando la sequedad ideal del grano.
Finalmente, desmenuza suavemente el arroz con un tenedor. El resultado será un arroz extraordinariamente suelto, cocinado a la perfección, "grano a grano", incluso si usaste una variedad económica. ¡Un verdadero tesoro culinario!
¿Has probado este truco o tienes algún otro secreto para conseguir un arroz perfecto? ¡Comparte tus experiencias en los comentarios!