¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas construcciones antiguas siguen en pie décadas después, mientras que otras se desmoronan? Ver un hormigón viejo resistir el paso del tiempo sin apenas daños puede parecer un misterio, pero la verdad es que dominar el arte de fortalecerlo es más accesible de lo que piensas. Si estás cansado de ver cómo tus proyectos de hormigón se agrietan y pierden su fuerza, este artículo te revelará secretos guardados por constructores experimentados.
El secreto de los romanos y la modernidad
Los antiguos romanos ya sabían cómo hacer construcciones duraderas. Añadían toba volcánica a sus mezclas de cemento, un método que ha permitido que sus monumentos pervivan hasta hoy. Pero no necesitas viajar en el tiempo para encontrar estas técnicas. Los constructores de los años 90 perfeccionaron trucos sencillos pero increíblemente efectivos para lograr un hormigón "a la romana" en términos de dureza y longevidad.
Fortalecimiento desde dentro: El poder del PVA
Una de las claves para un hormigón más resistente y flexible reside en la adición de cola PVA, específicamente la de tipo PVA-M (para construcción). Lejos de ser un simple pegamento escolar, este aditivo mejora notablemente la plasticidad de la mezcla y la adherencia entre sus componentes, reduciendo significativamente la tendencia a las fisuras.
Pero, ¿cuánto y cómo añadirlo? Las proporciones varían según el uso:

- Para baldosas: 1 parte de cemento, 5 partes de arena y un 20% de PVA sobre el peso total.
- Para revoque: 60 ml de PVA por cada 10 kg de cemento.
- Para reparar grietas: 1 parte de cemento, 3 partes de arena y 0.5 partes de PVA. No añadas agua.
- Para suelos y pavimentos: 1 parte de cemento, 2 partes de arena, 3 partes de grava y unos 10 kg de PVA.
La clave está en usar la cantidad correcta para evitar un exceso que no aporte beneficios.
Protección exterior: El toque del vidrio líquido
Una vez que la mezcla está hecha y aplicada, el siguiente paso para una durabilidad extrema es el tratamiento superficial. Aquí es donde entra en juego el vidrio líquido, que no es más que una solución acuosa de silicatos de sodio.
Este compuesto, conocido comercialmente como silicato de sodio, crea una capa protectora dura, casi como el cristal, sobre la superficie del hormigón. Su principal función es impedir la penetración de la humedad en los poros del material. Al sellar los poros, se minimiza el riesgo de que el agua cause daños, previene la erosión y, crucialmente, reduce la posibilidad de desmoronamiento y agrietamiento.
Para aplicarlo, simplemente diluye el vidrio líquido con agua en una proporción de 1:1. Aplica esta mezcla sobre el hormigón en tres capas finas, dejando secar cada capa antes de aplicar la siguiente. Verás cómo tu hormigón adquiere una resistencia casi impenetrable.
Estos dos métodos, aplicados con conocimiento, pueden transformar tus proyectos de construcción, haciéndolos resistentes a las inclemencias del tiempo y al paso de los años, tal como lo hacían los constructores de antaño. ¿Has probado alguna vez alguno de estos trucos, o tienes tus propios secretos para un hormigón más duradero?