Tener plantas de interior alegra cualquier hogar, aportando calidez y vitalidad incluso a los espacios más minimalistas. Sin embargo, muchos temen cuidarlas, pensando que es una tarea complicada. En realidad, no lo es. La clave principal suele ser investigar las necesidades específicas de riego de cada especie, pero esto es especialmente cierto en verano.
Durante los fríos meses de invierno, el cuidado de tus plantas se vuelve un poco más delicado. No responden a las cuatro estaciones como nosotros, sino más bien a dos. Es crucial adaptar tus hábitos y ofrecerles una atención especial. Con un poco de empeño, verás que no es una misión imposible.
Cuando el sol se va, la sed cambia
El periodo que va de septiembre a la primavera se conoce como la etapa de latencia o reposo vegetativo de las plantas de interior. Cada especie tiene sus ritmos específicos. La reducción de la luz diurna y las temperaturas más bajas hacen que las plantas entren en una fase de menor crecimiento. Por lo tanto, necesitan considerablemente menos agua que durante su periodo de crecimiento, de primavera a otoño.
Es vital no aferrarse a tus rutinas habituales de cultivo y permitir que las plantas descansen. Esto no significa, en absoluto, abandonarlas por completo. Incluso si mantienes la misma temperatura interior que en verano, las plantas notarán el cambio.
Cuidados básicos para la estación fría
Las necesidades generales no cambian drásticamente en invierno. No obstante, si deseas mantener a tus "amigos verdes" en perfectas condiciones, sigue estos consejos específicos:
- Máxima luz: Coloca las plantas en los lugares más soleados posibles. Los días son más cortos y la luz es escasa, así que asegúrate de que reciban la mayor cantidad posible.
- Evita extremos: Ten cuidado con la proximidad a radiadores (aire seco) y las corrientes de aire.
- Menos es más con el agua: Las plantas en invierno necesitan mucha menos agua. Su crecimiento se ralentiza o incluso se detiene. Esto las hace mucho más sensibles al exceso de riego.
La regla de oro es simple: introduce tu dedo unos 2-3 centímetros en la tierra. Si está seca, es momento de regar. Para la mayoría de las plantas, basta con regar entre una y tres veces al mes. Sí, has leído bien, ¡hasta tres veces menos que en verano!
El problema de la sequedad ambiental
Por otro lado, los hogares calefactados suelen crear un ambiente seco que perjudica a las plantas. Para contrarrestarlo:

- Rocía las plantas con más frecuencia.
- Coloca la maceta sobre una bandeja con agua y guijarros. El agua se evaporará lentamente, aumentando la humedad alrededor de la planta.
Limpieza y nutrición en invierno
Presta atención al limpiar el polvo:
- Evita "duchar" las plantas, ya que en invierno esto puede provocar un exceso de riego fácilmente.
- Es mucho mejor limpiar las hojas delicadamente con un paño húmedo.
Olvídate del abono
No se recomienda abonar en invierno. Las plantas están en "pausa" y forzar su crecimiento artificialmente podría alterar seriamente su ciclo natural. Piensa en ello como si les dieras un festín cuando en realidad necesitan un descanso ligero.
No las ignores
Aunque sea un periodo de reposo, tu cuidado es igual de necesario. No olvides revisar tus plantas; tu atención sigue siendo fundamental.
¿Qué hacer si te pasas con el agua?
Uno de los problemas más comunes en esta época es, sin duda, el exceso de riego. Esto puede ocurrir incluso si sigues regando con la misma cantidad que funcionaba perfectamente en verano. Pero si te excedes, ¡no todo está perdido!
Un jardinero experto explica que si una planta está ahogada, debes revisar si tiene raíces podridas. Si es así, retíralas con cuidado y trasplanta la planta a tierra nueva. Es importante conservar las raíces finas y la tierra adherida a ellas, ya que la planta desarrollará nuevas raíces a partir de ahí.
¿Y tú, tienes algún truco especial para cuidar tus plantas en invierno?