Se te ha roto el taladro justo cuando estabas en medio de un trabajo importante, y lo peor: el trozo se ha quedado atascado dentro de la pieza o de la pared. ¡Una pesadilla! Muchos, al verse en esta situación, entran en pánico y actúan de forma impulsiva, arriesgándose a dañar irreparable la pieza. Pero antes de que tires por la borda todo el trabajo, respira hondo. He descubierto que existen trucos infalibles para solucionar esto sin vaciar la cartera ni esperar a un técnico.

Cuando el fragmento sobresale (el método más fácil)

Si tienes suerte y una parte del taladro roto está visible, es decir, puedes pinzarla con unos alicates o incluso con los dedos, la solución es casi ridículamente sencilla. Simplemente, gira el fragmento en sentido contrario a las agujas del reloj. Hazlo con paciencia, un par de veces. Lo más probable es que el trozo de metal ceda y salga limpiamente de la pieza. Este método, mi favorito por su rapidez, no requiere herramientas especiales.

El truco de la tuerca y la soldadura (para los más audaces)

¿Se ve al menos un par de milímetros del metal atascado? ¡Genial! Aquí viene un truco que a muchos les parece de profesional. Busca una tuerca cuyo diámetro interior sea similar al del taladro roto. Coloca la tuerca sobre el trozo que sobresale y, con una soldadora, únelos. Una vez que la tuerca esté bien soldada al fragmento, úsala como palanca. Gira con firmeza en sentido antihorario hasta que el trozo se libere por completo. Es un método que requiere un poco más de maña, pero es efectivo.

Cómo sacar un taladro roto de una pieza sin gastar ni llamar a un profesional: 5 métodos probados - image 1

Golpes precisos con un botador (si está flojo)

Si el taladro no está demasiado apretado, puedes intentar esto. Coge un botador o punzón y, con golpes secos y precisos, intenta hacer palanca en el espacio entre las estrías de corte del taladro. El objetivo es que el fragmento ceda y empiece a girar. Cuando notes que se mueve, puedes hacerle la vida más fácil con un imán de neodimio o, mi favorito, aire comprimido. Sopletear el agujero con un compresor mientras trabajas aumenta enormemente tus posibilidades de éxito, limpiando la viruta metálica y aflojando la pieza.

Perforar el fragmento (el último recurso)

Este método es para cuando ya has agotado las opciones fáciles y es mejor ser cauto. Consiste en taladrar el trozo de broca atascado, pero ojo: con otra broca de metal duro o carburo. Mis colegas y yo lo consideramos arriesgado porque existe el peligro de romper la segunda broca o de aumentar el diámetro del agujero más de lo deseado, lo que podría arruinar la pieza. Requiere una gran dosis de precisión y experiencia.

Desmenuzar el metal (el método "kamikaze")

Si todo lo demás falla y el taladro está firmemente atascado, este es el método más drástico, pero sorprendentemente fiable. La idea es romper el taladro atascado en pequeños pedazos. Puedes usar un macho de roscar roto y afilado, o incluso un clavo común bien preparado. El proceso es tedioso: debes ir astillando partículas de metal, limpiándolas con aire a presión. Una vez que tengas un hueco, por pequeño que sea, intenta desalojar el resto con golpes suaves o intentando engancharlo y girarlo. Es un trabajo de paciencia, pero te puede salvar la pieza.

Independientemente del método que elijas, recuerda que la clave está en la paciencia y la calma. Los movimientos bruscos solo empeorarán la situación. Elige la técnica que mejor se adapte a tu caso y verás cómo sales del apuro sin tener que llamar a un profesional que te cobre una fortuna. ¿Alguna vez te ha pasado esto? ¡Cuéntanos en los comentarios qué método usaste!