Los orejones (albaricoques secos) son un superalimento que muchos incluyen en su dieta por sus vitaminas y minerales. Pero, ¿sabías que la forma en que los preparas puede hacer una gran diferencia en su valor nutricional y seguridad? Si simplemente los enjuagas o los comes directamente, podrías estar perdiéndote de lo mejor o, peor aún, exponiéndote a químicos no deseados.
La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a un proceso rápido: lavar y comer. Sin embargo, muchos productores tratan los orejones con dióxido de azufre para preservar su color y prolongar su vida útil. Ignorar este paso crucial de preparación puede significar que no obtienes todos los beneficios que esperas, e incluso podrías estar consumiendo algo perjudicial. Descubre cómo desbloquear el verdadero potencial de los orejones.
El error común al preparar orejones
La mayoría de las personas cometen un error fatal: consumen orejones sin remojarlos adecuadamente, o los tratan con calor. Si bien los orejones de alta calidad y sin tratar podrían ser comestibles simplemente enjuagados, el riesgo de tratamientos químicos es muy real. El dióxido de azufre es un conservante común que se utiliza para mantenerlos atractivos en el estante.
La clave para preservar las vitaminas y minerales de los orejones es evitar el calor elevado. Hervirlos o escaldarlos con agua hirviendo destruye sus valiosos nutrientes. La temperatura ideal para su preparación es siempre fría.
El método de infusión en frío: el secreto de los nutricionistas
En lugar de los tradicionales y a menudo vitamínicamente pobres, los nutricionistas recomiendan preparar "infusiones frías" de orejones. Este método asegura que la mayor cantidad de nutrientes se transfiera al líquido.
Todo lo que necesitas son entre 5 y 8 orejones y un vaso de agua fría (hervida previamente y enfriada). Coloca los orejones en un recipiente, vierte el agua fría y déjalos en infusión durante al menos 12 horas, idealmente toda la noche. Durante este tiempo, los orejones liberarán una gran cantidad de sus vitaminas y minerales al agua.

Aunque el sabor de esta infusión puede ser sutil, está repleta de bondades. Los orejones remojados que quedan después de la infusión son especialmente ricos en potasio, así que asegúrate de comerlos también.
Otras formas prácticas de preparar orejones
Para quienes buscan opciones más rápidas o tienen diferentes equipos de cocina, aquí hay algunos métodos adicionales:
1. Remojo en agua fría (el método básico)
- Lava los orejones bajo agua corriente.
- Colócalos en un recipiente y cúbrelos con agua fría.
- Deja remojar por 1 hora a temperatura ambiente.
- Este método es excelente para eliminar cualquier residuo de dióxido de azufre.
- Enjuaga una vez más antes de consumir.
2. Vaporización rápida (para una textura suave)
Si tienes una vaporera, úsala para una preparación rápida. Extiende los orejones lavados en la cesta de la vaporera y cocina al vapor por no más de 10 minutos. El vapor es menos agresivo que el agua hirviendo, lo que ayuda a preservar mejor los nutrientes.
3. Uso de microondas o multicooker (para máxima velocidad)
Los electrodomésticos modernos pueden acelerar el proceso. Coloca los orejones en un recipiente apto, añade un poco de agua y usa la función de recalentamiento en tu microondas o multicooker. Solo 3 minutos son suficientes para ablandarlos sin sobrecalentarlos. Es fundamental usar la potencia mínima.
Preparar correctamente tus orejones es la clave para aprovechar al máximo este valioso alimento. No te saltes el paso del remojo, incluso si parecen limpios y suaves. Tu cuerpo te lo agradecerá.
¿Y tú, cómo preparas los orejones? ¡Comparte tus secretos en los comentarios!