Abrir avellanas suele ser una tarefa frustrante. La cáscara se esparce por todas partes y, a menudo, el fruto termina roto. Pero no tiene por qué ser así. Descubre cómo pelar estas deliciosas nueces rápidamente y sin estropear ninguna.
Todos amamos las avellanas por su sabor y versatilidad, ya sea en repostería o como snack saludable. Sin embargo, el proceso de pelado puede ser un verdadero quebradero de cabeza. Afortunadamente, existen métodos sencillos y efectivos que te ahorrarán tiempo y te permitirán disfrutar de las avellanas enteras. Recuerda que, a veces, después de quitar la cáscara, queda una piel fina que también hay que retirar. Aquí te presento tres maneras probadas para hacerlo.
El método de la pinza: Control total
Este truco es genial si solo necesitas pelar unas pocas avellanas. Simplemente coloca la avellana entre las mandíbulas de unos alicates (los de punta plana funcionan mejor) y aprieta suavemente. El secreto para no acabar con fragmentos volando por toda la cocina es sujetar la pinza con la mano. Así te aseguras que los trozos de cáscara se queden contenidos.
El golpecito maestro con el martillo
Para avellanas con cáscara más dura, el martillo es tu mejor aliado. Pon las avellanas dentro de una bolsa de tela resistente. Coloca la bolsa sobre una tabla de madera y da golpes ligeros y precisos con un martillo. Las cáscaras se romperán y las avellanas saldrán intactas, protegiendo tu encimera y evitando desastres. Es una técnica sorprendentemente efectiva.

Un toque de calor para facilitar la labor
¿Buscas una solución para grandes cantidades? Precalienta tu horno a unos 180°C. Extiende las avellanas sin pelar sobre una bandeja para hornear. Llévalas al horno por unos 10 minutos. El calor debilita la cáscara, haciéndola mucho más fácil de romper. Una vez que estén tibias, podrás abrirlas con cualquiera de los métodos anteriores o incluso con las manos.
Eliminando la piel amarga
Una vez que hayas quitado la cáscara, notarás que las avellanas tienen una fina piel. Esta piel puede ser algo amarga y no siempre es agradable al paladar. Para retirarla, coloca las avellanas peladas en una sartén a fuego bajo durante unos 5 minutos, removiendo constantemente. Verás cómo la piel se desprende sola. Deja que se enfríen un poco y luego frótalas entre tus manos o dentro de un paño limpio para deshacerte de ella por completo.
¿Cuál es tu truco favorito?
Cada método tiene su encanto. Usar alicates te da precisión, el martillo es ideal para las más rebeldes, y el calor previo simplifica todo el proceso. Ahora, pelar avellanas se convierte en un juego de niños.
¿Conocías alguno de estos métodos? ¿Tienes algún otro secreto para pelar avellanas que quieras compartir con nosotros?