¿Alguna vez te has enfrentado a la necesidad de añadir una nueva toma de agua a tu sistema existente? Ya sea para una reforma o para modernizar, la idea de hacerlo tú mismo puede parecer intimidante. Muchos creen que es un trabajo que solo un fontanero experto puede realizar, sobre todo porque el agua sale a presión y se supone que hay que cortar el suministro a todo el edificio.
Pero, ¿y si te dijera que hay una forma ingeniosa de hacerlo sin soldadura, sin ser un manitas profesional y, lo más importante, sin tener que molestar a tus vecinos cortando el agua general? He descubierto un método que te ahorrará tiempo, dinero y preocupaciones. Sigue leyendo y te lo explico paso a paso.
La clave está en el accesorio correcto
La principal razón por la que se teme este tipo de trabajos es la presión del agua. Sin embargo, existe una herramienta diseñada precisamente para esto: el abrazadera de derivación (o collarín de toma de agua). Es una solución sencilla pero brillante que elimina la necesidad de soldadura complicada o de esperar a que corten el agua.
Este accesorio, que parece un sándwich metálico para tu tubería, consta de dos mitades. Una de ellas tiene una rosca especial donde podrás conectar una válvula o una manguera flexible. Lo verdaderamente genial es que no necesitas equipos de soldadura, ni siquiera hacer roscas en la tubería principal. Solo necesitas poder cerrar temporalmente el agua justo en el punto donde vas a trabajar.

El proceso, más sencillo de lo que crees
Llevar a cabo la derivación se reduce a dos pasos principales:
- Hacer un agujero preciso en la tubería metálica donde va la nueva conexión.
- Colocar las dos mitades de la abrazadera alrededor de la tubería, asegurándote de que la parte roscada quede justo sobre el agujero que hiciste. Es crucial que la abrazadera asiente bien para evitar fugas.
Una vez que la abrazadera esté bien colocada y alineada, el siguiente paso es fijarla firmemente. Aprieta los tornillos de manera uniforme por ambos lados. Esto asegura un sellado hermético. Finalmente, enrosca la válvula o la conexión flexible en la rosca de la abrazadera. ¡Listo! A partir de ahí, puedes dirigir tu nueva tubería a donde la necesites.
Ahorrar dinero y complicaciones
Los fontaneros suelen cobrar una suma considerable por realizar este tipo de trabajos, especialmente cuando se trata de tuberías bajo presión. Hacerlo tú mismo con este método no solo te permite ahorrar un buen pellizco en tu presupuesto, sino que el resultado puede ser tan profesional como el de un experto, siempre que elijas la abrazadera del tamaño correcto y sigas los pasos pacientemente.
Estas abrazaderas vienen en diferentes diámetros, así que siempre encontrarás una que se ajuste a tu tubería, sea del tamaño que sea. Es una solución versátil, especialmente para tuberías de acero, que te libra del riesgo de inundar a tus vecinos o de tener que pedir permisos complicados a la comunidad de vecinos.
La única condición es poder cerrar el agua en esa sección, algo que se soluciona fácilmente instalando la propia válvula de cierre en la abrazadera. De esta forma, incluso si tienes poca experiencia, puedes abordar este trabajo con confianza.
¿Alguna vez te habías planteado hacer una derivación tú mismo? ¡Cuéntame tu experiencia en los comentarios!