Estás en medio de un proyecto de bricolaje, desmontando una vieja estructura o simplemente intentando acortar un tornillo rebelde, y te das cuenta: el tornillo está tan incrustado que es imposible sacarlo de la manera tradicional. La frustración crece, y la única solución viable parece ser cortarlo. Pero, ¿cuál es la forma más efectiva y menos complicada de hacerlo?
La elección de la herramienta correcta depende de varios factores cruciales: el diámetro del tornillo, la cantidad de trabajo que tienes por delante, la accesibilidad del espacio y si planeas reutilizar el tornillo. Algunos métodos son perfectos para un corte preciso y para conservar la integridad del tornillo, mientras que otros están diseñados para una eliminación rápida y sin contemplaciones. Entender las particularidades de cada opción te ayudará a seleccionar la estrategia más acertada para tu tarea específica. A continuación, exploraremos una variedad de soluciones, desde las más sencillas y manuales hasta equipos especializados que harán el trabajo de forma profesional.
1. La lima: para retoques mínimos
Aunque no sea la primera herramienta que se te venga a la mente para cortar, la lima es indispensable cuando solo necesitas reducir la longitud de un tornillo en 1 o 3 milímetros. Una alternativa similar la encuentras en una piedra de afilar o incluso en una lijadora.
- Para trabajos puntuales, la lima es una excelente opción, especialmente porque es fácil encontrarla en cualquier caja de herramientas.
- Una lima de grano grueso agiliza el proceso, mientras que una de grano fino requerirá más tiempo y esfuerzo.
- La gran ventaja es que obtienes un corte perfectamente recto, sin deformar el metal, algo vital si planeas reutilizar la pieza.
Es importante recordar que este método es ideal para "podar" el tornillo y conservarlo, no para eliminarlo por completo.
2. Alicates y cortadores: para diámetros pequeños
Los alicates, pinzas y cortadores laterales ofrecen otra opción viable para trabajar con fijaciones de menor diámetro. Son efectivos si dispones de suficiente espacio para agarrar firmemente el tornillo, pero sus capacidades están limitadas por el tamaño y la resistencia del propio utensilio. Modelos de baja calidad pueden simplemente romperse bajo presión.
La buena noticia es que la mayoría de los aficionados al bricolaje ya tienen estas herramientas en casa, evitando gastos adicionales. Para tornillos un poco más gruesos, puedes pre-cortarlos con una lima fina y luego usar los alicates. Sin embargo, este método no es el ideal si buscas conservar el tornillo intacto, ya que el metal tiende a deformarse al cortarlo, requiriendo un posterior repaso con lima.
3. Sierra para metales: la opción manual versátil
Una sierra para metales no tiene limitaciones en cuanto al grosor del tornillo, pudiendo cortar cualquier diámetro, aunque el tiempo de trabajo aumentará proporcionalmente al tamaño de la fijación.

- Si necesitas acortar un par de tornillos, puedes fijarlos y cortar el sobrante con relativa facilidad.
- El gran inconveniente surge al cortar tornillos ya instalados o en lugares de difícil acceso, donde el espacio limitado hace imposible su uso.
- Tampoco es la herramienta más eficiente si te enfrentas a un gran volumen de tornillos durante un desmontaje, debido a su baja productividad.
4. Amoladora angular (Radial): potencia y rapidez
La amoladora angular, comúnmente conocida como radial, es una solución fantástica para cortar y desbastar tornillos. Su principal fortaleza radica en su altísima productividad comparada con las herramientas manuales, eliminando las barreras de grosor del metal.
La radial puede con tornillos de cualquier diámetro rápidamente, convirtiéndose en una aliada indispensable cuando hay acceso libre a las fijaciones, como en desmontajes. No obstante, el tamaño de la máquina impone desafíos en espacios reducidos, demandando aún más maniobra que una sierra manual. A esta categoría también pertenecen otras herramientas eléctricas, como las sierras eléctricas, que comparten ventajas y desventajas similares.
5. Cizallas para tornillos (Bolt Cutters): el especialista
Las cizallas para tornillos son una herramienta especializada, como su nombre indica. Comprarlas para uso doméstico o trabajos aislados puede no ser rentable, considerando el coste de ciertos modelos. Sin embargo, su utilidad va más allá de los tornillos, permitiendo cortar también varillas de refuerzo y otros metales.
- Cizallas mecánicas: Son la opción más accesible, funcionando con la fuerza del usuario y un sistema de palancas que magnifica el esfuerzo. Sus mordazas están fabricadas en materiales de alta resistencia y su diseño compacto y ligero las hace muy maniobrables. Su limitación es el grosor del metal, usualmente hasta 10-11 mm, suficiente para la mayoría de tornillos. Un punto a considerar es que el corte tiende a deformar el metal.
- Cizallas hidráulicas: Constituyen equipo profesional, capaces de cortar metales de hasta 2-3 cm de grosor, superando la fuerza humana gracias a un cilindro hidráulico. Su precio es considerablemente mayor, y su uso es común entre equipos de rescate y profesionales. Existen modelos manuales, que requieren bombear el cilindro, y eléctricos, más rápidos pero dependientes de una fuente de energía.
Al elegir una cizalla para tornillos, el parámetro clave es la máxima espesura de metal que puede cortar. Ignorar esta indicación e intentar forzarla para cortar un tornillo demasiado grueso podría dañar el instrumento. Las mordazas de corte son una pieza de desgaste y deben ser reemplazadas periódicamente. Si el borde de corte es desmontable, facilitará la sustitución.
Para cortar uno o dos tornillos muy apretados, puedes usar un cincel o formón con un martillo, pero no es práctico para grandes volúmenes. Existen métodos alternativos para extraer fijaciones problemáticas, como la perforación con un taladro y una broca adecuada, o el uso de extractores, herramientas diseñadas para sacar tornillos atascados o rotos.
La elección de la herramienta para cortar tornillos dependerá siempre de la tarea específica; cada opción tiene sus puntos fuertes y limitaciones. No existe una única solución perfecta, e incluso las cizallas especializadas no siempre son la mejor opción, aunque sí las preferidas para trabajos frecuentes. Seleccionar correctamente se basa en analizar el volumen de trabajo, el espacio disponible, el diámetro de la fijación y la necesidad de conservar el tornillo.
¿Alguna vez te has enfrentado a un tornillo que se resistía a salir? ¡Comparte tu experiencia y tus trucos en los comentarios! Nos encantará leer tus historias y aprender de tu maestría.