¿Te ha pasado que durante una reparación o proyecto de bricolaje te encuentras con un tornillo frustrantemente largo? Lo habitual es recurrir a una amoladora, pero ¿qué hacer si no tienes una a mano? Aquí te presento un método sencillo y efectivo para recortar tornillos o espárragos sin estropear la rosca, usando solo herramientas básicas.
Lo más importante de este truco es que mantiene la integridad de la rosca, vital para que el sujetador siga siendo útil. Solo necesitas dos tuercas, una sierra para metales y un taladro. La técnica es tan simple que hasta un principiante puede dominarla. Vamos a ver los pasos para hacerlo correctamente.
El método infalible para acortar cualquier tornillo
En mi práctica, me he topado mil veces con esta situación. A veces, la precisión se vuelve crucial y un tornillo de unos milímetros de más puede arruinar el encaje perfecto. ¡Pero no te preocupes! Este método no solo es práctico, sino que te ahorrará tiempo y dinero.
Paso 1: Marca la longitud exacta
Primero, determina qué longitud final necesitas para tu tornillo. Usa un rotulador o marcador para señalar con precisión dónde vas a cortar el exceso. Asegúrate de que la marca sea bien visible para no cometer errores.
Paso 2: Coloca la primera tuerca como tope
Enrosca una tuerca en el tornillo hasta que llegue justo a la línea que marcaste. Esta tuerca actuará como tope protector de la rosca durante el corte. Es crucial que quede perfectamente alineada.

Paso 3: Asegura con la segunda tuerca
Ahora, enrosca la segunda tuerca justo después de la primera. Su función es fijar la primera tuerca, evitando que se mueva mientras trabajas. Una vez puestas ambas, apriétalas en direcciones opuestas. Deben quedar firmemente unidas, formando un bloque sólido sobre la rosca.
Paso 4: Sujeta el tornillo en el taladro
Introduce la parte del tornillo que no vas a cortar en el portabrocas de un taladro. Asegúrate de que quede bien sujeto y no gire libremente. El taladro hará girar el tornillo, agilizando enormemente el proceso de corte.
Paso 5: Corta con la sierra para metales
Ten a mano tu sierra para metales. Apoya la hoja justo contra la primera tuerca, que servirá de guía para un corte recto. Enciende el taladro para que el tornillo empiece a girar y, al mismo tiempo, comienza a serrar. La rotación hace que el corte sea mucho más rápido y limpio que de forma manual. Mantén la sierra firme contra la tuerca para un acabado impecable.
Paso 6: El resultado final, ¡perfecto!
Cuando la parte sobrante del tornillo se desprenda, apaga el taladro. Con cuidado, desenrosca ambas tuercas del tornillo ya acortado. Verás que la rosca está completamente intacta y sin un solo rasguño. Las tuercas no solo la protegieron de deformarse, sino que al desenroscarse, actuaron como un escariador, limpiando cualquier posible rebaba.
La belleza de este método es que no necesitas herramientas costosas ni habilidades de experto. Una sierra manual y un taladro hacen maravillas en cuestión de minutos. La rosca queda lista para usar, algo esencial, especialmente en uniones de precisión. Las dos tuercas cumplen varias funciones: protegen la rosca, guían el corte y la calibran después. Es una solución versátil para tornillos y espárragos de distintos grosores.
¿Y tú, cómo sueles resolver este tipo de problemas en casa? ¡Comparte tus trucos en los comentarios!