El mes de febrero puede parecer el momento más extraño para pensar en el jardín, pero precisamente ahora puedes sentar las bases de una cosecha futura sin esfuerzo físico pesado. El método de abonado sobre la nieve es utilizado por jardineros experimentados que saben: el agua de deshielo distribuye uniformemente los nutrientes en el suelo y activa la restauración de su estructura después del invierno.
Esta técnica no requiere remover la tierra de los bancales y es adecuada incluso para quienes no se prepararon en otoño. Lo crucial es saber qué fertilizantes se pueden aplicar sobre la nieve y cuáles están categóricamente prohibidos. Con el enfoque correcto, notarás los resultados a las pocas semanas de que la nieve se derrita. El suelo se volverá suelto, retendrá mejor la humedad y las plantas tendrán un comienzo suave para un crecimiento activo.
El secreto detrás del abono invernal: el poder del agua de deshielo
El principio de funcionamiento del abono invernal se basa en las propiedades del agua de deshielo. Cuando la nieve comienza a derretirse, se convierte en un conductor ideal de nutrientes, que penetran en la capa superior del suelo de manera suave y uniforme. Este proceso elimina el riesgo de sobrealimentar las plantas y permite enriquecer la tierra sin herramientas mecánicas.
Según Stanislav Sokolov, este método es especialmente efectivo en parcelas agotadas, donde la estructura del suelo se ha debilitado tras años de cultivo. Los fertilizantes orgánicos actúan de forma delicada, no queman las raíces y crean un entorno favorable para los microorganismos beneficiosos. A las pocas semanas del deshielo, el suelo se vuelve más estructurado y suelto.
Fertilizantes ideales para la nieve: ¿qué elegir?
Varios tipos de materiales orgánicos son adecuados para la aplicación en febrero. La harina de dolomita reduce la acidez del suelo y previene la pudrición de los cultivos de bulbo, saturando la tierra con calcio y magnesio.
- La harina de hueso y la harina de pescado son ricas en fósforo, esencial para fortalecer el sistema radicular de tomates, pimientos, ajos y rosas. El autor de Pogovorim.by señala que el fósforo de la harina de hueso no da un efecto inmediato, pero al aplicarlo en invierno, tiene tiempo de distribuirse uniformemente y estar disponible al inicio de la vegetación activa.
- El compost, la ceniza de madera, el estiércol bien podrido y la turba también son adecuados para abonar sobre la nieve, pero es mejor colocarlos en surcos o alrededor de los troncos de los árboles. Si se esparcen al azar, el agua de deshielo puede arrastrar los nutrientes, alejándolos de las plantaciones.

¡Cuidado! Fertilizantes peligrosos para el invierno
No todos los fertilizantes son seguros de usar en invierno. Las mezclas minerales complejas, especialmente el nitrato de amonio y la azofoska, solo deben aplicarse después de que la tierra se haya descongelado por completo. En suelo frío, estas sustancias acumulan nitratos que, en primavera, son absorbidos demasiado rápido por las plantas.
- La urea tampoco es adecuada para aplicarla sobre la nieve; debe incorporarse al suelo, de lo contrario, libera amoníaco, perjudicial para el sistema radicular.
- Un jardinero experimentado también advierte que los fertilizantes nitrogenados en condiciones de frío funcionan de manera impredecible: una parte de los elementos se pierde y otra se acumula en formas no deseadas para los cultivos.
La regla principal para los abonos invernales es usar solo materiales orgánicos suaves, dejando las formulaciones nitrogenadas fuertes para la temporada cálida.
¿Por qué la materia orgánica es la mejor opción para el invierno?
Las sustancias orgánicas tienen ventajas sobre las minerales en la aplicación invernal. Actúan gradualmente, mejoran la estructura del suelo y no requieren una dosificación precisa. Los fertilizantes minerales dan un efecto rápido, pero con una aplicación invernal incorrecta, el riesgo de dañar las plantaciones es demasiado alto.
La materia orgánica funciona como una inversión a largo plazo en la fertilidad del terreno, mientras que los minerales requieren tierra caliente y un cálculo profesional de las dosis. Para el abonado de febrero, la elección es clara en favor de los materiales naturales.
Cómo abonar correctamente sobre la nieve: paso a paso
Aquí te explicamos cómo hacerlo de manera efectiva:
- Elige el momento oportuno: lo mejor es aplicar los fertilizantes con una fina capa de nieve o durante el período de deshielo activo.
- Prepara los fertilizantes orgánicos: harina de dolomita, de hueso o de pescado, compost, ceniza o estiércol bien podrido.
- Distribuye los materiales: uniformemente sobre la superficie de los bancales o colócalos en surcos alrededor de plantas perennes y árboles.
- Observa el estado de la nieve: si está muy húmeda y se derrite intensamente, los fertilizantes pueden arrastrarse con los flujos de agua, por lo que es importante elegir un momento de deshielo moderado.
- No uses fertilizantes minerales nitrogenados ni urea: requieren ser incorporados al suelo y pueden ser perjudiciales si se aplican sobre la nieve.
La ceniza se puede aplicar sobre la nieve, pero es mejor distribuirla en surcos para que el agua de deshielo no la arrastre. El momento óptimo para el abonado es febrero, cuando la nieve comienza a aflojarse, pero aún no se ha derretido por completo. El método es adecuado incluso para invernaderos si hay cobertura de nieve, y en su ausencia, los fertilizantes se aplican sobre tierra húmeda.
Este método sencillo permite preparar el huerto para la nueva temporada sin esfuerzos adicionales y obtener una mejora notable en la estructura del suelo ya al inicio de las siembras de primavera. ¿Ya has probado a abonar tu huerto en invierno? Comparte tu experiencia en los comentarios.