Has invertido tiempo y dinero en tu proyecto de policarbonato, ya sea un invernadero para tus tomates o un toldo para disfrutar del sol. Sin embargo, al observar el resultado, notas pequeñas fisuras o incluso deformaciones. Es frustrante, ¿verdad? La buena noticia es que no es culpa del material, sino del detalle que muchos pasan por alto: el método de fijación. Descubre cómo hacer que tu estructura de policarbonato sea a prueba de tiempo y clima.

Por qué tu policarbonato se agrieta (y cómo evitarlo)

El policarbonato es un material fantástico por su relación calidad-precio. Se ve genial en invernaderos, techos y barandillas. Pero su estructura celular, especialmente en láminas de 4 a 10 mm, es delicada. Una fijación incorrecta no solo daña la estética, sino que compromete la estanqueidad y la durabilidad de toda la construcción.

La clave está en entender dos cosas:

  • La elección correcta de los herrajes (tornillos o pernos).
  • El tipo de arandela que usarás para proteger el material.

Tornillos o pernos: la primera decisión crucial

El material de tu estructura te guiará aquí. ¿Es madera o metal?

  • Para madera y perfiles metálicos finos (hasta 0.9 mm): Usa tornillos autorroscantes con una rosca gruesa. Se fijan directo sin necesidad de taladrar.
  • Para metal más grueso (hasta 2 mm): Necesitarás tornillos con punta de taladro. Si trabajas con perfiles metálicos densos, estos harán el trabajo por ti.
  • Construcciones metálicas robustas: Los tornillos para techos con punta de taladro y arandela de goma son una opción popular. Vienen en varios colores (RAL) y resuelven la fijación en un solo paso.

Recuerda: Los pernos con tuercas son más resistentes y aguantan vibraciones, pero su instalación es más laboriosa y requiere acceso por ambos lados.

La magia de las arandelas: más que un simple accesorio

Aquí es donde muchos fallan estrepitosamente. Una arandela inadecuada puede arruinar todo tu esfuerzo. Tienes dos opciones principales:

Clava el policarbonato sin grietas: el truco de los profesionales para que tu estructura dure décadas - image 1

1. Las arandelas de goma (opción económica)

Son comunes y vienen a menudo con los tornillos. Ofrecen una fijación rápida, pero tienen una pega: su superficie de contacto es pequeña. Si aprietas demasiado, marcas el policarbonato, creas fisuras y permites la entrada de agua y polvo. ¡El peor error es que el policarbonato sobresalga por encima de la arandela!

2. Las termorruedas (la solución profesional)

Estas son las reinas de la fijación de policarbonato. Constan de tres partes: la propia termorrueda, una junta de sellado y un capuchón protector.

  • Gran superficie de contacto: Cubren el tornillo y se extienden lo suficiente para evitar puntos de presión, protegiendo las "costillas" del policarbonato.
  • Máxima estanqueidad: La junta de goma sella perfectamente, impidiendo el paso de agua y polvo.
  • Adiós al puente térmico: El tornillo queda aislado dentro de la pata de la termorrueda. Esto previene la condensación interna, un problema común y molesto.

Mi experiencia me dice: he visto proyectos que solo por cambiar este detalle, han durado el doble.

El truco para curvas: fijación con cinta

¿Tu proyecto es curvo, como una cancha de voleibol o una estructura de invernadero arqueada? No te compliques con tornillos en cada punto.

Para estas estructuras, se usa una cinta metálica galvanizada. Colocas las láminas de policarbonato solapadas, pones la cinta encima y la fijas en la parte inferior de la curva. Luego, con un perno y tuerca, tensas la cinta. Esto distribuye la presión de manera uniforme y es ideal para superficies irregulares. ¡Un gran hack para invernaderos y pérgolas!

¿Te ha pasado que al instalar algo has descubierto un truco que te ha ahorrado dolores de cabeza? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios!