Comprar carne es una lotería si no sabes qué buscar. En los supermercados y mercados, es común que intenten venderte carne que ha sido descongelada como si fuera recién refrigerada. La diferencia es enorme, no solo en sabor, sino también en seguridad alimentaria.

Una descongelación y posterior re-congelación daña la textura y puede ser un caldo de cultivo para bacterias. Para evitar llevar a casa un producto de baja calidad o peligroso, debes conocer los trucos que usan los expertos. Con estos sencillos pasos, podrás detectar la carne de verdad y sorprender a todos con tus platillos.

El color: tu primera pista

La apariencia engaña, ¡pero no siempre!

Mira la carne a la luz. La ternera, el cerdo o el cordero frescos y refrigerados deben tener un color vivo y natural. Varía entre rosa pálido y rojo intenso, según el corte. Si la carne se ve apagada, grisácea o con manchas irregulares, es una señal de alerta. Esto puede indicar que ha pasado demasiado tiempo fuera del frío o, peor aún, que ha sido descongelada.

La grasa: un lujo en su estado natural

¿Grasa roja? ¡Corre!

La grasa en la carne fresca es blanca o cremosa, bien distribuida y se ven sus vetas. Si la grasa tiene un tono rojizo, amarillento o está blanda y pegajosa, olvídate. **Esto es un claro indicio de que la carne fue congelada y descongelada varias veces**. Pierde su valor nutricional y su frescura.

Carne congelada vs. fresca: 4 señales infalibles para no caer en el engaño - image 1

El olor: un detector infalible

Un aroma fresco, no a "viejo"

La carne de calidad huele a carne. Un aroma suave y característico es lo normal. Si percibes un olor fuerte, ácido, o cualquier aroma desagradable, significa que el producto está en mal estado o ha sido mal conservado. Confía en tu nariz, es tu mejor aliada.

La textura: al tacto se sabe todo

¡A presionar se ha dicho!

Toca la carne con un dedo. Si es fresca y refrigerada, estará firme y elástica. Al presionar, la hendidura que dejes debe desaparecer rápidamente. Si la carne está blanda, pegajosa o se desmorona, quiere decir que las fibras musculares se han dañado, probablemente por el proceso de congelación y descongelación. **Una consistencia firme es sinónimo de frescura**.

La clave está en la combinación

Al usar estos cuatro métodos juntos —color, grasa, olor y textura— podrás identificar la carne refrigerada de la que ha sido descongelada sin fallar. No tengas miedo de observar bien y tocar la carne antes de comprarla. Los vendedores serios siempre te permitirán hacerlo. Elegir bien tu carne no solo mejora el sabor de tus guisos, sino que cuida la salud de tu familia.

¿Y tú, qué otros trucos utilizas para asegurarte de que la carne que compras está fresca y en perfecto estado?