¿Sientes un escalofrío constante cerca de la ventana, incluso con la calefacción a tope? Es una batalla perdida para muchos: ese flujo de aire frío que baja del cristal y arruina la comodidad de tu hogar. Pero, ¿y si te dijera que hay una solución increíblemente simple y rápida para frenar esa corriente helada, incluso en pleno invierno? En mi práctica, he visto cómo un pequeño ajuste puede transformar una habitación, y hoy te revelo cómo hacerlo tú mismo.
El culpable invisible del frío en casa
Seguro que te suena: el calor sube, pero el frío del cristal se instala en tu espacio vital, creando corrientes desagradables justo donde menos las quieres, como cerca de tu cama o tu escritorio. Muchos asumen que es normal, o que solo una costosa reforma puede solucionarlo. Sin embargo, la clave está en entender por dónde se cuela realmente ese aire gélido.
Descubriendo la entrada secreta del frío
El problema no suele estar solo en el cristal, sino en una parte a menudo olvidada: el perfil de soporte bajo el alféizar. Por ahí, el frío encuentra su camino hacia tu hogar. Afortunadamente, no necesitas ser un manitas profesional para sellar esta vía de escape.
El método infalible con espuma expansiva
Lo que descubrí es que con unas pocas herramientas básicas, puedes lograr un aislamiento espectacular. Necesitarás:

- Taladro
- Espuma expansiva de poliuretano
- Cúter o navaja multiusos
- Pistola para espuma expansiva
Paso a paso: tus 30 minutos para un hogar cálido
Aquí viene la magia. Lo primero es retirar con cuidado el alféizar de plástico. Verás que está fijado con espuma y sellado en los bordes, algo fácil de cortar con tu navaja. Una vez retirado, localiza el perfil delgado debajo del marco de la ventana. Este es nuestro objetivo.
La clave está en crear pequeños orificios en este perfil. Usa el taladro para hacer unas cuantas perforaciones que te permitan acceder a la cavidad interna. Ahora, con la pistola, inyecta abundante espuma expansiva en estos huecos. El objetivo es rellenar completamente esa área, creando una barrera térmica.
Deja que la espuma actúe y se seque completamente. Esto suele tardar un par de días, pero la paciencia es recompensada. Una vez seca, recorta con el cúter los excesos de espuma que hayan podido salir.
El último paso es volver a colocar el alféizar en su sitio, asegurándolo nuevamente con un poco de espuma expansiva. Y listo. Verás cómo la corriente fría desaparece, incluso en los días más gélidos.
Resultados que te sorprenderán
Este sencillo truco no solo bloquea las corrientes, sino que **mejora significativamente el aislamiento general de tu ventana**, especialmente en aquellas con carpinterías más antiguas. Es una solución económica y sorprendentemente efectiva que te hará sentir la diferencia de inmediato.
¿Te animas a probar este método? ¿Has tenido algún otro truco casero para combatir el frío en casa? ¡Cuéntanos en los comentarios!