¿Cansado del molesto chirrido de tu suelo de laminado cada vez que caminas? Si bien muchos creen que la única solución es un costoso desmontaje, la realidad es mucho más simple. He descubierto un método infalible que restaura la paz en tu hogar sin necesidad de obras mayores.
Este problema, que afecta a innumerables hogares, suele originarse por pequeñas imperfecciones en la base del suelo. Con el tiempo, estas irregularidades crean espacios vacíos bajo el laminado, provocando ese incómodo sonido al ejercer presión. Pero no te desesperes, porque existe una forma rápida y eficaz de solucionarlo.
Identifica la fuente del ruido
El primer paso es tan simple como necesario: caminar por el suelo y escuchar atentamente para localizar el punto exacto donde aparece el chirrido. Una vez identificado el área problemática, es crucial encontrar la depresión o la zona con menor contacto entre el laminado y la base. Presta atención, porque ahí reside la clave.
Prepara el terreno
Antes de hacer cualquier intervención, protege el laminado. Coloca un trozo de cinta de pintor en el centro de la zona afectada. Esto actuará como una barrera protectora, evitando posibles astillas o daños al taladrar.
La técnica del relleno inteligente
Ahora, con precaución, utiliza un taladro para hacer un pequeño agujero en el centro marcado. Asegúrate de aspirar cualquier residuo o serrín que se genere. El objetivo es crear un acceso limpio para el siguiente material.
- Herramienta clave: Una jeringa es ideal para este proceso.
- El material: "Pegamento líquido para construcción" (conocido comúnmente como "masilla fría" o "montaje adhesivo"). Este tipo de adhesivo es perfecto para rellenar huecos y se adhiere firmemente.
Llena la jeringa con el adhesivo y aplícalo con cuidado dentro del agujero. Si es necesario, repite la operación varias veces. Queremos que el adhesivo comience a llenar todo el espacio vacío que está causando el chirrido.

Crea presión para la unión perfecta
Una vez que el adhesivo esté dentro, deja la jeringa insertada por un momento. Camina suavemente alrededor del área tratada, ejerciendo ligera presión sobre el suelo. Esto ayuda a que el adhesivo se distribuya uniformemente por todas las grietas y espacios. Ahora, retira la jeringa.
El siguiente paso es esencial: crear una presión sostenida. Coloca dos tablones de madera paralelos a ambos lados del agujero, y un tercer tablón encima, perpendicular a los otros dos. Aplica fuerza considerable sobre el tablón superior. Notarás cómo, si todo va bien, un poco de adhesivo puede aflorar por el agujero. Esto es una buena señal, indica que el espacio se está rellenando.
Si no ves que el adhesivo salga, puedes añadir otra pequeña dosis y repetir el proceso de presión. Una vez confirmado que el espacio está bien cubierto, lo que necesitas es un peso constante.
- Objetos pesados: Una pila de libros gruesos, mancuernas o cualquier otro objeto de considerable peso servirán perfectamente.
Deja el peso en su sitio hasta que el adhesivo se seque por completo, siguiendo las indicaciones del fabricante. Este proceso puede variar, pero la paciencia es clave.
El resultado: silencio y ahorro
Al secarse el adhesivo, el hueco habrá sido rellenado de forma segura. El laminado dejará de ceder al paso y, lo más importante, el chirrido desaparecerá. Este método no solo te ahorra el dinero y el tiempo de una reforma completa, sino que te devuelve la tranquilidad a tu hogar.
¿Has probado alguna vez este método o tienes algún otro truco para eliminar los chirridos del suelo? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios!