¿Estás cansada de ver tus ollas y sartenes cubiertas de un negro y rebelde quemado que parece imposible de eliminar? Muchas personas recurren a estropajos metálicos que terminan dañando el esmalte o el recubrimiento antiadherente, dejando la vajilla peor de lo que estaba. Pero, ¿y si te dijera que existe un truco casero, sin químicos agresivos, que deja tus utensilios como recién comprados? He descubierto un método que realmente funciona, y solo necesitas tres ingredientes que seguro ya tienes en tu cocina.

El secreto de las abuelas para ollas relucientes

Muchas creen que para eliminar ese residuo pegado y oscuro de comida y aceite hay que frotar con todas las fuerzas. ¡Error! En mi experiencia, la clave está en la paciencia y el poder de ingredientes naturales. El bicarbonato de sodio actúa como un agente de limpieza suave pero potente, capaz de descomponer la grasa y los restos de comida sin rayar las superficies.

¿Qué necesitas para esta mágica solución?

  • 3 cucharadas de bicarbonato de sodio.
  • 1 litro de agua.
  • 1 cucharada de jabón de tocador rallado (para potenciar el efecto).

3 cucharadas de bicarbonato limpian ollas quemadas como nuevas - image 1

El paso a paso que te ahorrará esfuerzo

Lo primero es esparcir el bicarbonato de sodio directamente sobre las zonas quemadas de la olla. Luego, añade el agua y lleva la olla al fuego. Deja que la mezcla hierva.

Una vez que empiece a hervir, baja el fuego al mínimo y deja que cocine durante unos 15 a 20 minutos. Notarás cómo el agua cambia de color, volviéndose marrón o negra; esto es señal de que el bicarbonato está haciendo su magia, disolviendo la suciedad.

Pasado este tiempo, retira la olla del fuego. Deja que se enfríe un poco, pero no deseches el agua de inmediato. Cuando esté tibia, tírala y toma una esponja suave. La mayoría de los restos de quemado saldrán solos, casi como si fueran escamas. Con un poco de jabón para platos y esta esponja, terminarás de limpiar fácilmente cualquier residuo, dejando tu olla impecable.

Este método es especialmente útil para esos días en que, por un descuido, algo se pega al fondo. ¡Ya no tendrás que preocuparte por tener que frotar como si no hubiera un mañana! Es increíble cómo algo tan sencillo puede resolver un problema tan común.

¿Tienes algún otro truco casero para limpiar tus ollas y sartenes? ¡Comparte tu sabiduría en los comentarios!